Sectores de la opinión publica tratan de comprender que la situación de colapso por la cual atraviesa la industria petrolera nacional se resolvería ‘the day after’, una expresión que resume que las cosas volverían a ser como era hace veinte años. Sin embargo, los numeros de la industria petrolera, sus balances financieros y su situación real en los campos, costos, produccion, dicen otra cosa. El nivel de deuda acumulada pasa de los $120,000 millones, mientras que su flujo de ingresos sea reducido de tal manera que la caída de la produccion ocurre a una velocidad tal que impide que PDVSA honre sus obligaciones comerciales y financieras. La industria petrolera venezolana camino del cierre y hoy en colapso.

En adelante, es de primer orden, la estimación de los costos que generaria una eventual reconstruccion, conociendo que su privatización abarataria -teoricamente- las condiciones de exportar hidrocarburos. Lo que si debemos colocar en el horizonte es lograr un estadio de seguridad energética, generada a dos manos inversionistas privados nacionales e internacionales y lograr una fluida producción de todas las energías derivadas de hidrocarburos e hidraulicas. Ello permitira que a precios interncioanles Venezuela pueda tener una red de energia dnde todas las fuentes compitan por el mercado local.

Algunos sectores van y vienen entre la política – el negocio petrolero es del Estado y la vieja tradición rentista no desaparece, todos quieren que el negocio siga en poder del Estado, los nexos rentistas no mueren- y las esperanzas de la gente, en lo que es a todo evento, un costoso juego político, reposan eventualmente en dos opciones. Una primera, dibujada por una incomprensión total de lo que realmente ocurre en el campo de operaciones y en las oficinas de finanzas, produccion, comercia, de la maisma manera como la relación de PDVSA con sus socios se ha deteriorado por incumplimiento de convenios y contratos.

La segunda opción, lo constituye la existencia de un juego político entre lobbies constituidos por grupos financieros internacionales y grupos políticos nacionales, ambos gobiernos, el intruso y el legítimo, -menciono a ambos, porque en este surrealismo tropical, existen en lo hechos dos gobiernos – el legitimo y el intruso y un solo pais- se ha creado un entorno que permite manipular las expectativas y esperanzas de los venezolanos, quienes no reciben un diagnóstico cierto -lejano de intereses políticos- de la real situación de la industria petrolera nacional.

Algunos de esos lobbies gritan que el «day after habría una especie de “rebote petrolero” con lo cual se desvía lo que debe ser de interés global nacional de contar con reportes ciertos de «la realidad que siente en dos frentes, en la violenta y continua caída de la produccion de petroleo por un lado y en la caída de los ingresos por el otro, y hoy en condiciones de una situación de default, el surrealismo es solo la respuesta visible. Esto en el corto plazo, en términos de estudiar la posibilidad de detener la caída en la produccion, con severas repercusiones para el largo plazo, que pudieran indicar que las condiciones económicas, institucionales, políticas, deben mejorar para que la realidad económica y financiera de la industria pueda cambiar sobre la base que la industria petrolera puede ser una industria competitivo que responda con eficiencia y coadyuve a la creacion de una condición energetica insertado en la economía nacioanl, y ello en manos privadas.

Es el unico camino comprobado, en la eliminacion del esquema de enclave que crea el PetroEstado, el Estado propietario del recurso con derechos de propiedad difusos- que ha creado por décadas largas economías de enclave, una tras otra; que operan como en la tragedia de los «commons», un espacio en el tiempo y el espacio donde todo es de todos pero nada es de nadie.

Ello por supuesto nos lleva a la necesaria decisión, que partiendo de la nace de la falla del PetroEstado -una condición que opera una industria en propiedad el recurso y un empresa estatal que en nombre del Estado lo opera como monopolio. Cuáles son las perspectivas para una industria competitiva, los números y la situación financiera de la industria, así como comercial ya no es rentable que el Estado se mantenga, solo por la necesidad de la política que busca sostener sus intereses como ha ocurrido por largas décadas.

En ese sentido creemos y partimos de los números de la industria, que la única salida teórica -con abundante evidencia empirica- es la privatización de todo el negocio petrolero, una alternativa optima, presionar políticamente para sostener al PetroEstado como ocurre dentro del actual gobierno legitimo, generará un costoso juego político que puede restringir por varios años mas, como ha sido en los ultimos veinte añs, la entrada en una ruta de crecimiento y progreso sustentable, no solo del negocio petrolero, sino del continuo y violento proceso de empobrecimiento del venezolano, causado entre otros por el colapso global que hoy dibuja el negocio petrolero nacional.

A la fecha, en un periodo que trae más de 20 años, hemos sido testigos de algunas regularidades estadísticas y empíricas que sorprenderían a muchos, cuando no les quede otra que comprender las razones del actual colapso de la industria petrolera, .una industria de activos mil millonaria que pese a generar más del 90% de las exportaciones, el 60% del ingreso fiscal, su colaboración en el total del ingreso nacional no pasaba del 20% -1998- el 90% de sus ingresos se realizaba en el mercado internacional.

Veamos un gráfico con esa realidad ocurrida en el largo plazo, donde podemos observar el incumplimiento del viejo mito propuesto por JP Perez Alfonso y otros, según el cual, solo los precios del petroleo, beneficiarían el pais como un todo. Ese mito no se cumplió, quedo para la retórica política por varias décadas; en cambio, si benefició a las estructuras burocráticas y económicas -rent seekers- arrecostados al Estado-Gobierno, que logro expandir su gasto, sin que ello repercutiera de manera simétrica en el resto de la economía nacional privada.

Esos líderes petroleros, no lograron ver que ello, pese a ser ingreso fiscal petrolero, no tendría un impacto simétrico con el resto de la economía nacional, pero en cambio expandió el tamaño del Estado y el gobierno, que creó durante décadas, millones de hombres inutiles -para actividades compettivas- quienes hoy han pasado a formar parte de las grandes masas empobrecidas, grupos sociales sin utililidad económica para el largo plazo.

La nacionalización del petroleo se realizó con el objetivo de maximizar libremente la renta -fiscal- a través del factor precio, lo cual exigiría límites al crecimiento de la producción del petroleo, fenómeno que no se quiso observar -al menos teoricamente- y .que con el cual se ató la decisión política de nacionalziar el petroleo durante los años sesenta, ejecutado en Enero 1975, y pasando a liderar la lista de los grandes errores que los venezolanos hayamos cometidos en doscientos años de República.

Una situación terminal causada por el sostenimiento del regimen económico del negocio petrolero caracterizado en la expresión Petroestado y una agenda política agrandamiento de ese mismo Estado como dueno de los activos económicos más importantes del pais, y alcanzado por la expropiación, nacionalización, etc., hasta llegar a esta extraordinario empobrecimiento causado por el crecimiento del Estado como ente y agente económico y destrucción de la economía privada, por agenda política.

Una nota introductoria

La industria petrolera está bajo colapso, su produccion de crudos livianos, medianos, pesados y extrapesados ha caído en más de 2 millones de barriles; hay razones económicas, financieras, físicas o geológicas, así como tambien situaciones generadas por ambos fenómenos uno causante del otro.

Venezuela ha producido petróleo durante más de cien (100) años, hoy el promedio de producción por barril (1) ha bajado a aproximadamente doscientos barriles por pozo, ello explica ciertamente el incremento de los costos marginales para producir el petróleo, por un lado, pero también mayores costos marginales por la calidad de los crudos que se producen así como el volumen mayor de esos crudos son extrapesados, nuevas tecnologías, y más costosas transfieren esos costos a la producción.

A esos costos se agregan elevados costos ambientales, súmenle a ellos, ineficiencia y el costo hundido que implica no haber invertido para cubrir una demanda, ni siquiera su crecimiento vegetativo, y someter la geología y a sus propias economías a las necesidades fiscales de su dueño el Estado, necesidades que son eventualmente políticas y se derivan del proceso político de incrementar el tamaño del Estado -en relación con el crecimiento de la economía. Es lo que se llama simplemente como PetroEstado un Estado dueño bajo confiscación de recursos que el mismo produce, ¡un monopolio!

Otros países de la OPEP invirtieron y expandieron su producción entre 2004 y 2014, el periodo más largo en el cual la producción de petróleo creció con mayores precios, así es la economía, pan y petróleo están afectados por los mismos incentivos en el mercado, frente a precios en alza, el incentivo opera y la produccion crece, así se expresa la economía, lo explica la teoría económica y es como ley natural. La propiedad estatal sobre el petróleo pervierte esas economías y en el extremo, fenómeno que siempre aparece, obtenemos lo que los venezolanos hemos padecido en estos años, el fin de una historia causada por un modelo de producción de un recurso económico -en el mercado- que le “pertenece”.

Hay otras fuentes de costos que habría que incorporar, todo ello en agregado ha afectado la competitividad de los petróleos venezolanos, uno de ellos es mantenerse en la OPEP, esta organización es ya un pasivo para cualquier país petrolero, un acuerdo entre A Saudita y Rusia podrían en el margen – y así ocurrió- crear un mayor impacto marginal en el precio, evitar que baje más allá de los niveles críticos fiscales que los países de la OPEP requieren para financiar sus enormes gastos públicos, -el caso Venezuela es el extremo, ya lo discutiremos más adelante- que la OPEP, institución afectada por igual por los problemas que ella misma ha causado a sus países miembros, condicione la producción de petróleo a las necesidades fiscales del gobierno, con lo cual se violan leyes económicas, creandose una cadena de costos que eventualmente afectará la industria en sus fuentes.

Veamos por ejemplo, al maximizar el ingreso fiscal, los gobiernos y Estados dueños de sus petróleos condicionan la economía del petróleo a la naturaleza de sus inestabilidades fiscales y no las naturales vicisitudes en el mercado que define claramente producción inversión y precios, Rystad una prestigiosa empresa consultora de la industria petrolera y el petróleo en una de sus últimas investigaciones sobre los costos marginales de diferentes tipos de petróleo, -viscosidad- coloca el diferencial de costos marginales entre los shale oil -lutitas- y las mezclas benévolas en apenas cinco (5) dólares por barril y ello sin relacionar los costos políticos naturales de un entorno donde el petróleo financia la política con los Estados Unidos, donde los petróleos de lutitas lograron sumarle unos seis millones de barriles diarios a la producción de petróleo en USA.

En Venezuela, adicional al riesgo de producir, natural en todo proyecto petrolero, hay que agregar el riesgo político impuesto por administración de la renta e ingreso petrolero bajo condiciones fiscales -políticas- lo cual dice que para detener la caída de precios en un mercado, cosa natural en todo mercado, es mejor reducir la producción ergo la inversión, el resultado de esa asimetría, contra natura en lo económico- es vivir con el peso de una estructura industrial que se rezaga y cuyo potencial de inversión se fue al fisco para ser redistribuido “downstream” de manera política y no eficientemente, en una economía donde el gasto fiscal tiene toda característica recurrente, la política siempre querrá más.

Se hará lo que se pueda hacer y no lo que se quiera hacer, la renta del petróleo es «negativa» el flujo para el pago de las obligaciones requiere petróleo por diez anos., siempre y cuando haya inversionistas; algunos encuestados han respondido que el riesgo en Venezuela y los costos no permiten un juego de negocios sin que la posibilidad de riesgo sistemático destruya el venture.

Venezuela en su fase post – petrolera, ¿Será que hemos aprendido la lección?

La política y las decisiones políticas de una clase política sin mayor acervo intelectual y educación para comprender las cosas serias de la economía, no lo permite, Antes de comenzar la discusión sobre las alternativas en el petróleo, y encontrar respuesta a una gran duda, expresada como: ¿Cuál es el futuro del petróleo en Venezuela? La Agencia Internacional de Energia (IEA), el centro de mayor importancia en el mundo del petróleo dice que Venezuela tardara 40 años para producir el mismo volumen de petróleo de 2009, unos 3. Millones BD, para entonces, la demanda por petróleo habrá caído relativamente hablando, tomando en cuenta que el 67% de los vehículos circulando serían eléctricos, ¿cuál es entonces el futuro del petróleo en el mundo?

¿Cuál sería el incentivo de los inversionistas, para producir combustibles de un petróleo contaminante, ambiental y tecnológicamente costoso, con costos de producción de los mayores entre los no-convencionales? Todo eso en un país que arrastra una deuda de $200.000 Millones, donde bajo las actuales condiciones económicas y financieras del Estado propietario y productor colapsado, domina la sombra de operadores políticos que no comprende que el socialismo quebró la sociedad venezolana, insiste en mantener al Estado propietario -aunque con derechos de propiedad difusos- con versiones ligeras del viejo socialismo que nos trajo hasta acá.

La resistencia al cambio de régimen se observa en la visión económica de una nueva generación que pese al desastre del socialismo se resiste al cambio y rechaza ser reformista. La excusa que se utiliza para no ir a cambios mayores es inmaterial y especulativa; se alega que la situación económica cambiaría bruscamente y con unas elecciones que no se avizoran en el corto plazo, se nota que ideológicamente abunda una inercia rentista que maneja la retórica de un discurso según el cual, en el corto plazo habrían revertido la caída de la producción, la declinación y agotamiento del petróleo commodity.

Lo único cierto es que la producción de petróleo viene decayendo y declinando desde hace 12 años, y una de sus causas ha sido la desinversión generada por el sobrepeso fiscal traído a la economía política del petróleo en un régimen donde toda la renta es del Rey, un régimen interesado únicamente en la renta del petróleo capturada por el Estado/Gobierno, el cual fue establecido en lo que hemos llamado la “constitucionalización del petróleo”. Si se revisa un evento producido por un medio electrónico en estos días muestra que expertos economistas y petroleros, prefirieron sostener el PetroEstado, la quimera del PetroEstado benevolente aún perdura inercialmente, el rentismo es duro de roer.

Esta realidad no ha sido fácil de digerir para muchos que piensan, y los encontramos en la opinión pública especializada, que el declive en la producción sería revertido en meses. Empresas y agencias conocedores de nuestra realidad petrolera han enviado diagnósticos según los cuales la recuperación de la producción tomaría un largo tiempo, como lo acota el reporte de la IEA, se requerirían unos 40 anos para volver a llegar al número mágico de 3 millones de barriles, lo cual requeriría de un capital cercano en $250.000 millones para invertir en 10 años un capital, del cual la balanza de pagos no deja ni el 2%, y ello en la eventualidad y fuerza de un prolongada situación de hambre.

La política, el rentismo inercial e instituciones que no cambian: las restricciones en el petróleo

Las grandes restricciones las encontramos en la política, de cualquier signo, la cual está convencida por inercia rentista que el Estado mantendría el monopolio bajo el actual marco jurídico y las reglas que rigen la participación de capital privado, esta sería la única potencial fuente de ingresos en una eventualidad de total apertura, habiendo sido constitucional y legalmente reparado. Los sectores políticos que podrían tomar la conducción del Estado se niegan a ello en el discurso y obra, no hay evidencia inteligente que piense en la industria petrolera en poder del Estado, el PetroEstado quedo sin renta, c’est fini, ¡is over!

En ese ámbito, y en perspectiva, no es fácil armar escenarios en los cuales tengamos la posibilidad de imaginarnos el futuro bajo ciertas y determinadas restricciones política, económicas y financieras, y desde luego institucionales. Las restricciones políticas mencionadas predominan el entorno no solo de lo que hoy es la sabiduría convencional que únicamente bajo un programa económico por el lado de la oferta -supply side- vayamos a una apertura total y así la industria petrolera se vaya totalmente al mercado en manos de inversionistas nacionales y extranjeros, privatizada la industria petrolera en contratos que incluyan propiedad del recurso concesionado, que elimine la mala experiencia del actual esquema mal denominado de empresas mixtas, cuyo fracaso es protuberante.

Por el contrario, los sectores políticos y sus asesores partidarios de mantener el negocio en propiedad del Estado buscan sostener su presión de una demanda por renta petrolera, lo cual -según ellos- mantendría un mayor ingreso al Gobierno y al Estado para sostener el Estado económicamente quebrado. El diagnóstico ha sido torcido para sostener el tradicional modelo de -demand side- que garantice el mayor volumen de renta al Estado, repetir lo que nos trajo hasta acá. Veamos su modelo con relación a las empresas mixtas. En 20 años de nueva legislación petrolera su producción ha caído en esos ventures en más de 25% y ello constituye el grueso del recurso petrolero en el subsuelo. La política, conformada con especialistas económicos, financieros y petroleros se mantiene dónde estaba en 1975, algunos a medias tintas en el proceso de apertura de 1995, el mantra de ellos dice que la industria debe permanecer en el Estado propietario y productor.

Reformas o maquillaje ¿Quién o quienes ponen los reales?

En medio de esas restricciones político-institucionales, el entorno político económico se mantendrá con algún maquillaje de cambio, lo cual no cambiarían en el corto a mediano plazo el ingreso del petrolero por balanza de pagos, el cual hoy, para dar una idea de las grandes restricciones existentes en ese sector, no alcanza ni para pagar el flujo de caja dirigido a servir su propia deuda; es decir, una industria técnicamente quebrada. Mientras eso ocurre el Estado Fallido, quebrado financieramente, con un déficit fiscal que supera el 55% no tiene recursos, mucho menos PDVSA.

Mientras todo eso ocurre el país adormecido bajo inercia e ilusiones en la renta petrolera, promesa de la política y políticos, inclusive promovida por sectores de la vieja inteligencia “tecnopetrolera” en retorno y amplios sectores de la clase media, se insisten en el petróleo como única fuente “restante” del capital semilla para lograr el camino al progreso, excusa utilizada políticamente por ellos como razonamiento para mantener el negocio petrolero en poder del Estado. Este error es igualmente cometido por sectores académicos dentro y fuera de Venezuela, sin petróleo no hay vida, es el coro rezado a miles de kilómetros a la redonda.

En otras palabras, el astringente régimen institucional fiscal que creó el chavismo en la Constitución y en las leyes del sector, LOH, empresas mixtas, y otras incluidas las fiscales impositivas y reparto, se mantendrá. La intelligentzia petrolera venezolana venida a menos por el tiempo fuera de la industria, unos veinte años, se niega a dar un paso adelante para reformar la legislación e ir de inmediato a la privatización, el único camino que le queda al petróleo venezolano para demostrar que sus petroleros no convencionales y alto costo de producción sería realmente competitivo. Por ello la amplia inercia rentista que predomina entre el hambre y las ganas de comer es intensa, retrograda y suicida, el PetroEstado se mantendría pese a su bancarrota.

¿Acaso hay que tener petróleo para ser una nación en progreso y desarrollada? ¿Acaso Chile hoy miembro de la Organización de países desarrollados, OECD necesitaba petróleo para tener hoy fondos de capital en los $250.000 Millones en ahorro previsional generados por las cuentas individuales de millones de trabajadores, un sistema de pensiones y retiro en poder de sus generadores, los trabajadores chilenos; es decir, ¿sangre sudor y lágrimas? Desde luego, no daremos respuesta a esas preguntas, pero es obvio que Venezuela entró empobrecido en la fase post-petrolera, lo cual no significa que no podamos producir la energía a precios internacionales que los venezolanos requieren para ser felices.

Construyamos un par de escenarios: en el corto y el largo plazo

El colapso anticipado que hicimos durante el proceso constitucional donde se ‘constitucionalizó’ el petróleo y se declaró al flujo de ingreso petrolero como activo del Estado/Gobierno como vía rápida de captura, fue el primer paso, dado con la Constitución 1999. La LOH, el segundo paso, establece las fuertes restricciones, ahora legales que limitan severamente los derechos de propiedad, inclusive en comparación con otros países exportadores de petróleo, en conjunto ello restringiría las exportaciones petroleras, y con ello la inversión, dejando el juego inversión – renta petrolera en favor del fisco, esta política logra desfasar la crisis que se ha ido generando por un corto periodo dado los nuevos precios, históricamente altos.

Así el invento de J.P. Alfonso de reducir producción y cobrar el beneficio en precios, generaba un ingreso fiscal, pero ese gasto público no corre necesariamente a expandirse por el resto de la economía petrolera, así ha ocurrido en los últimos 40 años. Al aumentar el ingreso fiscal, el gobierno, bajo ese marco legal cerraba sobre la industria una presión fiscal que acompañaba un largo proceso de desinversión, causal de la descapitalización de la industria petrolera, fenómeno que vimos después de la nacionalización hasta la apertura y volvimos a observar de manera radical en las últimas dos décadas del socialismo, la Constitución 1999 había constitucionalizado el petróleo, todo el ingreso era del Rey, el Estado, y ello fluía via Gobierno.

Para el 2007 se nacionaliza “üpstream” y se expropian algunos activos de las empresas petroleras extranjeras que venían con acuerdos -asociaciones estratégicas y convenio- desde 1995, tiempos de la apertura. Para 2008, el gobierno da otro paso sobre el control de las actividades conexas a la producción, las empresas de servicios fueron nacionalidades y sus activos expropiados. El impacto de ambos fenómenos de nacionalización y expropiación fue contundente, la producción comienza su acelerado agotamiento y decaimiento. (Ver grafico).

Estos esquemas de nacionalización y expropiación junto a las legislaciones del 2001 y 2007 y 2009, restringieron gravemente la inversión en el país durante las últimas dos décadas, un período durante el cual los precios del petróleo estaban en máximos históricos, los cuales en cierto modo compensarían la caída de la produccion.

El colapso de la industria petrolera era ya evidente para 2009 proceso que entro en espiral en 2013, cuando el Gobierno y PDVSA venian de un default al no ejecutar su inversiones previstas como socio mayoritario en esos ventures, -empresas mixtas- razones por las cuales solicito préstamos a sus socios para así cumplir con su la inversión en esas ventures no realizadas desde 2007. Ese esquema financiero, todos los nuevos contratos fueron suscritos sobre la base de pagos en especies -petroleo. Ese incumplimiento provoco la caída de la produccion de esos ventures, particualrmene los que alberga la FPO, aunque se extiende a acuerdos financieros con empresas de servicio, proveedores, y otros empresas que cubren las necesidades de PDVSA. Los niveles de deuda, consecuencia de esos arreglos financiero crecieron en $29.500 millones, que los estados financieros registran con conceptos diferentes de la deuda financiera. Transcurridos seis años de esos nuevos acuerdos por prestamos directamente de socios, proveedores, servicios, contratistas diversos, una parte considerable no se canceló, PDVSA comienza aceleradamente la venta de activos para saldar esas nuevas deudas.

La fuerte caída de los precios del petroleo generado entre otros desarrollos tecnológicos y nuevos oferentes en el mercado por el ‘supply side shock’ que impuso la veloz y masiva producción de los «shales óil» -lutitas o esquistos- americanos, expuso simplemente el daño causado a PDVSA y a la industria petrolera nacional un largo proceso de desinversión, generados esencialmente por la presión fiscal sobre la industria petrolera, fenómeno que generado en la práctica pero establecida normativamente en la Constitución y las leyes de LOH, Empresas Mixtas, para expropiar activos y leyes incrementaron la presión tributaria sobre el petroleo, PDVSA y productores asociados a ella.

A estos factores hay que agregar los costos de transacción generados en los acuerdos con China, Petrocaribe, ALBA, y otros, donde el precio del petroleo fue subsidiado por PDVSA. Súmese igualmente la monumental corrupción y operaciones de lavado de capitales y encontraremos las causales del colapso y el natural ineficiencia de un monopolio en propiedad del Estad0. En particular, el causante está en la Constitución y las leyes, las reglas de captura de renta en poder del fisco que imponían los mecanismos de conversión del todo el ingreso petrolero en ingreso fiscal, algo que la constitución expresa literalmente.

El problema ahora es la falta de ingresos para mantener los proyectos en marcha, los problemas que se agravan por la corrupción y la falta de seguridad en el país. Los yacimientos petrolíferos de todo el país sufren de la falta de todas las cosas, desde equipos y plataformas operacionales hasta repuestos y personal experimentado para operaciones de perforación. En el lago Maracaibo, por ejemplo, una red eléctrica poco fiable interrumpe la producción de forma regular; en campos desafiantes en la subcuenca de Maturín en el este, la ausencia de proveedores de servicios petroleros (debido a problemas de falta de pago) está resultando en caídas precipitosas.

Más recientemente, la incapacidad para mantener los mejoradores en funcionamiento óptimo y asegurar niveles adecuados de diluyentes (para mezclar con los extrapesados pesados) está llevando a grandes pérdidas en la Faja del Orinoco. La desinversión se convertiría en el corto plazo en la causante inicial de dos efectos negativos, incremento de costos de produccion por un lado y caída de la produccion por otro; todo ello generaba un poderoso feedback que en el largo plazo haría casi menos que imposible, la recuperación de la industria así ocurrió con efectos acumulados por más de 10 años.

El costo de una propuesta recuperación es prácticamente prohibitivo, los inversionistas tienen a Venezuela como punto inalcanzable para invertir -derechos de propiedad destruidos, presión tributaria, riesgos políticos, aspectos consecuenciales de la marcha de Venezuela a la condición de Estado Fallido (Ver Gráfico Oil Survey Fraser Institute Final Documento).

¿Cómo evaluar la estructura de la caída de la produccion ? Venezuela produce la mayor parte de sus crudos en dos grandes cuencas, el lago de Maracaibo en el oeste y la cuenca oriental, que incluye la subcuenca de Maturín, donde se encuentra un fenómeno político -ejecutado por el hombre – similar a la depredación del Flurrial, uno de los yacimientos de mayor calidad en todo el pais y cuya produccion ha sido reducida a menos de una tercera parte.

El otro foco de los petróleos pesados y extrapesados que conforman la estirada Faja Petrolífera del Orinoco donde aparentemente se encuentra la mayor volumen de recurso hidrocarburo extrapesado, los cuales no se consideran, por estándares convencionales como reservas, de ningún tipo, desde disponibles hasta probadas y en produccion, Las reservas de petróleo pesado del Orinoco son vastas y no técnicamente complicadas de producir, pero consumen mucha energía y requieren una gran cantidad de procesamiento s fisicoquímicos y costos ambientales los cuales colocan los costos marginales en el margen de su horizonte competitivo.

En un estudio de Rystadt, se reporta que el términos de costos marginales las diferencias con el tight oil -shale oil americano- y los crudos extrapesados en la FPO estarían 6% por encima los shale oil, pero incomparable con el nivel de riesgo que ofrecen la produccion de crudos en Venezuela, hace que en los hechos los costos marginales en esos crudos extrapesados afecten consistentemente su capacidad de competir, y en todo caso, el mercado de esos crudos de elevado costo de procesamiento luce decepcionado de la caída de la produccion que ya marca en esos yacimientos extrapesados un 27% de produccion caída. La mayor parte de la producción aquí está controlada por «empresas mixtas» compuesta por compañías petroleras internacionales la mayoría de ellas empresas estatales y PDVSA, socio mayoritario y totalmente colapsado, cuya participación en esa produccion seguirá en caída libre por propio colapso financiero de PDVSA.

Las reservas convencionales en y alrededor del lago Maracaibo también contienen varias empresas mixtas, pero la mayoría de la producción aquí es producida por PDVSA por su cuenta, que es la misma para gran parte del petróleos ligero y mediano producido en la subcuenca de Maturín. (recordar el crecimiento en área de la FPO). El outlook de produccion en la FPO se agudiza aceleradamente, el colapso financiero de PDVSA afecta la adquisición de los diluyentes y crudos que son mezclados con los extrapesados para lograr las mezclas que generarían el crudo exportable.

En el corto plazo

Al visualizar caminos posibles al futuro de Venezuela como exportador de petroleo, encontramos que complementariamente se depende del facto tiempo y sus finanzas. Así llegamos a un par de escenarios; los cuales dependen esencialmente del marco institucional y político -tanto en el corto como en el largo plazo- sobre el supuesto del término del actual gobierno, sin embargo en el corto plazo, ambos escenarios se solaparían ya que terminado el actual gobierno y comenzando una transición, los problemas creados por el gobierno saliente estarán presentes en el mediano plazo con el gobernó entrante, la incertidumbre en términos financieros y físicos es amplia.

Si el actual gobierno de Maduro se mantiene, es probable que la producción cayera a niveles críticos para 2020, con el cierre de casi todos los proyectos de la FPO, recordemos que en todos ellos, PDVSA posee cerca del 60% del capital. En un escenario de transición – bajo un gobierno de transición- o un gobierno electo, las cosas no cambiarían de manera radical en los primeros años, la produccion seguiría cayendo bajo el impacto de largo plazo que trae desinversión iniciada en los años 2006-2009.

Las direcciones partidistas que tomarían las decisiones en el marco de su actividad política en la Asamblea Nacional han decidido hasta ahora, tanto en declaraciones públicas, como en leyes sobre el sector petrolero aprobadas por la AN y por su participación en foros sobre el tema que han declarado y a todo evento decidido, no cambiar las actuales reglas fiscales – constitución, leyes reguladoras, legislación tributarias petrolera, así como mantener, el marco institucional sin mayores cambios. Ello implica que el petroleo y PDVSA se mantendrán en propiedad del Estado. Esos esquemas de decisión política han levantado la bandera de recuperar la produccion de petroleo así como de PDVSA, la operadora del Estado, como si estuviéramos hablando de grifos que se cerraron y que ellos se disponen a abrir.

El nacionalismo petrolero no muere así haya caído en crisis de exterminio, la actual clase política, la que eventualmente podría dominar lo que ellos llaman transición -un regimen que amalgame política, económico y sociedad, donde coexista con considerable influencia de eso que como regimen económico representa el nominativo de chavismo- piensa que con el cambio de gobierno es suficiente para producir petróleo mañana. Grupos de intereses se unen al coro, bancos internacionales, entre ellos destaca un conocido banco ingles que habla de un crecimiento económico de inmediato y un aumento de la produccion de 350.000 barriles por día. Al parecer hay fiesta con una torta a repartir que aún no se ha horneado, y cuyo récipe esta extraviado, viejos rent-seekers en ese mundo financiero se disponen a cobrar lo que no pagaron.

Al final la meta económica e institucional de construir un rule of law, el cual no poseemos, que no disponemos para presentar una nueva cara de la industrias petrolera en el que podría probablemente un nevo camino para producir el petroleo en la medida que los extrapesados sean realmente competitivos en el mercado internacional de la mano con únicos factores teóricamente factibles, inversionistas internacionales.

Los foros donde la política ha discutido ese tema por parte de quienes estarían eventualmente al mando de la tal transición buscando un consenso – bajo el supuesto que al actual régimen cesa en sus funciones, se cree que los inversionistas vendrían solo con el cambio de gobierno, y casi que tendríamos que quitárnoslos a sombrerazos. En esos espacios se pasa por debajo o simplemente se ignora que la función de producción de los petróleos venezolanos ya no es un factor marginal en el mercado petroleo, ocupa un sitio residual, lo cual implica que en el corto plazo habría generar o crear esos «mercados».

Los ligeros han venido desapareciendo bajo el imperio y los rigores físicos generados por el tiempo, -Venezuela ha estado produciendo petroleo desde hace más de cien años- de aquella política petrolera suicida asumida en los años sesenta de conserva el petroleo en el subsuelo para no invertir de manera que el fisco, léase gobierno, maximizara su ingreso y renta petrolera, pese al impacto negativo en el desarrollo y crecimiento de una industria tanto para la demanda nacional como extranjera.
Acotemos que un pais que produzca un recurso similar al petroleo, su ecuación de maximización de los beneficios se obtiene al exportar los exentes del recurso que la demanda local no absorba. De esa manera, el gobierno, y la política, se quedaban con » la parte del leon de la renta del petroleo» y así pasar a manos de sus repartidores fiscales, para un futuro y tenerles una bolsa CLAP -cuando menos- cuando en vida útil existan como nuevas generaciones, o por el síndrome OPEP, o por mala praxis en los campos, por declinación, o por ambos factores políticos, económicos y geológicos.

¿ Y bajo esos supuestos cual sería la evolución en largo plazo?

Restaurar la producción y operatividad de la industria petrolera sobre el subsuelo venezolano -en el largo plazo- requiere resolver en ese corto plazo, optimizar los cambios y reformas en la legislación y en la relación Estado, en un eventual esquema de excedente del ingreso petroleo – eventual renta del petroleo- que permita, más allá de las obligaciones tributarias algún ingreso adicional que el mercado en esas condiciones sea capaz de generar. Metodológicamente en nuestra visión de costo beneficio que defina la viabilidad de una industria petrolera en propiedad privada y un Estado cobrando impuestos, no pude particionar el corto del largo plazo y ello porque lo que ha causado el colapso trasciende el tiempo, el pivote del descalabro económico de la industria petrolera lo encontramos en la carencia de un rule of law que defina la competitividad de los recursos del subsuelo o reservas de hidrocarburos, en particular, aunque en general con cualquier tipo de recurso del suelo y el subsuelo, espacio electromagnético,

Lo que tenemos en los últimos doce años es una caída continua y acelerada de la produccion de petróleo que deja abierto la discusión en torno a aquellos problemas visibles y otros no visibles, similares, por ejemplo a lo que ocurrió con El Flurrial, fenómeno producido por la presión fiscal sobre el petroleo junto con los serios problemas de vulnerabilidad, irrespeto y violación de los derechos de propiedad, y confiscación de activos petroleros, fenómeno polaco institucional que subyace como causal directa en la caída de la produccion de petroelo. A lo largo de este ensayo hemos estado mencionado las consecuencias y sus causales de las razones, -reglas entre ellas- institucionales, política, constitucionales y legales que han estado en ejercicio y cuyo impacto neto ha sido la caída de la produccion.

La historia proporciona ejemplos diversos con relación a restaurar la producción de un país en conflictos, guerras civiles, o con vecinos. Allí divisamos Irak, Libia, Irán, México, para nombrar los más visibles. El caso venezolano, al respecto, será complejo en virtud del el grado y dimensión como Estado Fallido, al cual ha resbalado Venezuela en las últimos dos décadas. Esos países muestran diversos niveles de recomposición, otros viven en crisis largas. Sus problemas eventualmente terminan cuando los conflictos se han resuelto, porque lo que en términos de costos, estos pueden ser resueltos de manera relativamente rápida.
Ese no es el caso venezolano.

Nuestro caso requiere serias cirugías institucionales, dirigidas a reconstruir – si realmente es posible- la industria petrolera; en el ámbito institucional las más importantes.

Venezuela se requerirá grandes cambios institucionales y reformas económicas y políticas, y desde luego un proceso que sería realmente largo para las condiciones del petroleo en el mercado internacional, por un lado y el por el otro, dado que en el papel la base fundamental de los petroleros venezolanos los encontramos en los recursos extrapesados, aunque no habrían mayores dificultades técnicas para producirlo, el volumen de inversión requerida sobrepasa las capacidad del Estado y la propia PDVSA, está en manos del mercado que ello se pueda resolver con cierta rapidez y ello tomara tiempo.

Venezuela debe crear un rule of law en lo económico y petrolero, reestablecer las condiciones de protección de los derechos de propiedad destruidos por la legislación petrolera y la propia constitución, además de los diseños de ventures mixtos entre el Estado -via PDVSA- y sus socios y demoler el PetroEstado, la gran restriccion del petroleo en recurso o reserva venezolano. Si bien la imagen de producción a corto y mediano plazo está muy centrada en lo que puede ser restaurado, detenido y vuelto a estar en línea inmediatamente cuando se levantan las sanciones, la perspectiva a largo plazo en cualquier escenario «día tras» depende en gran medida de las perspectivas de inversión. La pregunta sería ¿…y quiénes son los probables candidatos para invertir en el petroleo venezolano?

El problema institucional y el rule of law: Sin reformas así no habrá petroleo!

En principio un volumen de inversión entre 12 y 15 000 millones de dólares en más de 15 años no es facil, probablemente implicará un proceso de varias etapas para detener las caídas actuales, construir una base restaurada y atraer inversiones para agregar nuevos volúmenes incrementales. Así, por ejemplo, restaurar la produccion para llegar a los volúmenes de 2013-2014 es prácticamente imposible.

A todo evento hay una realidad que saltar y contra ella atenta la presencia del PetroEstado, figura perversa que fusiona un Estados propietario y productor, simultáneamente, su eliminación y ello solo se puede hacer con un paquete de reformas desde la Constitución hasta la redacción de nuevas leyes que hagan posible la presencia del capital internacional donde el tema de los derechos de propiedad sobre contratos y activos será crucial.

Es ese marco institucional es el que hay que crear, los males que resultaron de dos nacionalizaciones el 2107 y en 2009 dejaron una enorme huella sobre la viabilidad de Venezuela como pais que es capaz de producir el petróleo en su subsuelo, en consonancia con el mercado actual, un escenario competitivo donde si algo sobra es precisamente el petroleo.

Venezuela hoy no posee capital institucional ni financiero ni tecnología ni capital humano, es en términos petroleros un Estado Fallido, solo con petroleo escasamente competitivo en el subsuelo, adolece del resto de los factores determinantes. El cambio de paradigma como pais que contiene el recurso deberá construirse conde la operatividad de un regimen socio economcia amigable con la inversión y un rule of law capaz de proteger y sancionar la violación de los contratos, expropiaciones e irrespeto a las leyes que protegen esos derechos.

Este problema que luce medianamente facil de resolver, se ha convertido en un imposible, la clase política que podría tomar el gobierno en un proceso electoral libre y limpio, no pretende y lo han hecho saber desde su actual Presidente Encargado hasta sus parlamentarios en la AN, que el petroleo seguirá siendo del Estado y este seguirá produciéndolo, es obvio que la lección de las últimas décadas no ha sido aprendida ni comprendida que el colapso de la industria petrolera devino de dos áreas, la presión fiscal sobre el ingreso petrolero ex ante y los impactos por desinversión y violación de los acuerdos, contratos y derechos de propiedad.
Sin embargo la clase política yerra, porque la renta petrolera se encuentra en el cuadrante negativo, por ahora la hiperinflación ha sido el impuesto inflacionario que “ha pagado” la caída de la renta petrolera en el presupuesto nacional, al costo de empobrecer groseramente al ciudadano, Las cosas no terminan allí, se nota día por día un acercamiento entre las tesis sobre el petroleo entre las que el gobierno estableció desde 1999 y las que la oposición muestra en la AN en las leyes al sector petrolero que allí se han aprobado.

El PetroEstado y el monopolio petrolero: centralismo y socialismo, la fórmula de un colapso

No hay nada de extraño que entre los grupos opositores en la AN y el gobierno no tengan mayores diferencias conceptuales e ideológicas en la relación Estado y petroleo. La coincidencia en relación al petroleo y el Estado es compartida por los grupos políticos en gobierno y parlamento, la presencia institucional del PetroEstado, un Estado propietario y productor, por defecto el modelo cultural de los grupos de interés, laborales, políticos, grupos económicos locales quienes coinciden en el Gran Consenso Nacional, el petroleo es del Estado, de esa manera agrupan sus intereses con el Estado como ente decisor, el mercado no existe las constituciones así lo establecen, el mercado no arbitra, ha sido sustituido por la corrupción.

La alternativa la tendríamos en un entorno donde el mercado arbitraria los intereses y la captura de renta tendría compensación social arbitrada. En esas condiciones de largas décadas, el Gran Consenso Nacional es por defecto el núcleo de la economía política del petroleo, el petroleo debe estar en manos del Estado es el consenso, en este sentido el rent seeker -sin compensación social, sin arbitraje- mide su éxito en la medida que el Estado es más conveniente que el mercado, y mientras la renta petrolera fuera abundante el reparto beneficiaba a todos.

Las cosas trabajaron bien hasta el momento en que se tenía acceso a la renta petrolera en poder del Estado/Gobierno. Pero las cosas cambiaron, el colapso petrolero produjo víctimas, el flujo de rente petrolera es negativa, los pasivos regulares de la industria estatal han afectado ese flujo de renta, el flujo de renta colapso cuando el peso de la deuda financiera y no financiera dejo el flujo de renta negativo y en medio de una hiperinflación que no tendrá solución en el corto a mediano plazo. De esta manera se llega al margen, donde el ingreso marginal para la empresa Estatal, no supera los niveles de costos y el acumulado riesgo financiero, conjunto de costos a los cales se agregan los costos de transacción que han causado las reglas de captura de renta, la caída de la producción y el declinamiento de la produccion, a ello se agregan factores físicos, geológicos que hace n difícil el outlook de competir en el mercado las mezclas de petroleo que diluyen los petróleos extrapesados.

Que se puede hacer entonces? Sin renta petrolera no debería haber política, pero los grupos de interés políticos, acostumbrados por décadas que el petróleo incorporaba ingreso fiscal así vaya por los caminos de la (hiper)inflación, como ocurre actualmente. El dilema de que se puede o no se puede, no es más fuerte que la inercia rentista que alimenta ideológicamente a cada ciudadano venezolano es su cultura. Y ello nos coloca en un verdadero disparadero, porque el outlook es de más errores y mayor depredación en la industria, el peligro de cierre está a la vuelta de la esquina, el final de esta historia, en pocos palabras: Con el petroleo solo se podrá hacer lo que se pueda.»

La realidad petrolera es dura y ha costado que los grupos opositores comprendan la actual crisis de la industria petrolera, de una renta petrolera que ha caído en términos per cápita hasta mostrar hoy un flujo de caja negativo, la ideología del Petroestado y la inercia rentista los atornilla a la idea de mantener el petroleo como fuente de una renta que ya no existe, el tamaño de la deuda petrolera supera dos veces el PIB de la Republica, y unas 30 veces el PIB petrolero, en los extremos donde el ingreso petrolero por balanza de pagos, no paga la deuda anual de PDVSA.

La ideología y legado de J.P. Perez Alfonso y Betancourt (Venezuela Política y Petroleo) está en el inconsciente de los grupos que han vivido del rentismo, particularmente de la “política”. Por ello podemos observar, por ejemplo, la simetría en términos de legislación petrolera entre los partidos de oposición y el partido de gobierno. Hay además eventos de temporalidad curiosos; la clase policía actual, con excepción de algunos, la mayoría proviene de nuevas generaciones, y mantienen los credos institucionales e ideológicos de los viejos fundadores del paradigma petrolero y el Estado -mencionados arriba- un fenómeno económico que en el largo plazo, en unas seis décadas, nos ha traído hasta el actual colapso. Priva en esa clase política la creencia que el colapso petrolero se curara apenas los partidos opositores tomen el poder. Esto desde luego no es solo un error de percepción de la realidad petrolera, sino un salto atrás en los que está ocurriendo en el mercado, los grandes países y mercados, en caminos de resolver su conundrum de seguridad energética.

Renta petrolero-negativa? Del Estado al mercado, se requiere desconstitucionalizar el petroleo

Se conoce que en los últimas dos décadas los costos marginales para producir los tres grupos de crudos, livianos, en extensión, medianos y extrapesados se han triplicado, lo cual ha afectado seriamente la competitividad de Venezuela en el mercado petrolero. La pérdida de competitividad se corresponde en una buena parte por razones de agotamiento y desinversión, y otras por ´depletion’ y declinación, lo combinado con la fuerte astringencia financiera y el peso de la enorme deuda contraída por el Estado y PDVSA que impiden de manera decidida la recapacitación de vastas ares donde se producían medianos y extrapesados y livianos.

A estos factores hay que agregar un entorno perverso en costos que traducimos como un enorme costo de transacción de naturaleza política representado en las deseconomías generadas por la incapacidad de la clase política, la cual se resiste la liquidación del PetroEstado, la figura institucional que pivotea todos los males que han configurado el colapso de la industria petrolera. Se estima que las necesidades financieras para «recuperar» -muchos hablan de PDVSA e industria petrolera como si fuesen sinónimos, lo cual es falso – alcanzarían en un mínimo de $15.000 Millones por año, recursos que ni PDVSA ni el Estado disponen, lo cual complica y hace en extremo difícil la recepción de préstamos desde el exterior. La salida de este deadlock va de la mano de grandes reformas institucionales que liberen las restricciones a que los crudos venezolanos puedan producirse al costo de producción sin el acceso del gobierno, cuya intervención desgasta la propia industria, impone el peso letal del ‘obeso mórbido’ Estado sobre la industria petrolera arrastrándola a niveles en los cuales la industria se presenta como no competitiva.

La investigación sobre las razones de la declinación y agotamiento en producción dice que se ha llegado física y económicamente a un margen donde sus costos no compiten en un mercado como el actual, más amplio y competitivo que los de hace 60, 50, 40, 30 años de vida de la OPEP. Ello nos lleva una conclusión que habla de la evidencia económica en la historia, y que explica el impacto del PetroEstado en la potencial industria petrolera en un momento dado en su larga historia. Para que un país petrolero no sea más competitivo y se retire del mercado en escala, solo hace falta una condición, aun teniendo petróleo en sus entrañas, el modelo de captura de la renta en el marco de un PetroEstado, – en caso de que haya renta potencial- , económicamente hablando, impedirá el desarrollo de esa potencial industria petrolera. Los caso de Indonesia ayer y el de Venezuela hoy, son útiles para alumbrarnos el camino. Podemos perfectamente ser un mercado petrolero no competitivo así tengamos las “mayores reservas o recursos petroleros del mundo”.

El paso a llevar esa industria al mercado con inversionistas privados nacionales y e internacionales requiere una reforma constitucional que “desconstitucionalice” el petróleo, -así como depositario de otros materias primas, y cambios en las leyes de hidrocarburos, y empresas mixtas, la ley de áreas conexas, servicios, y otras leyes tributarias. El alza de los costos de producción -sin incluir acá los costos de transacción que impiden el desarrollo de la industria petrolera venezolana- para producir petróleo ha legado a una distancia que limita, si es que no elimina, el proceso de captura de renta del petróleo. En este escenario, el colapso petrolero tendería a extenderse, y aun en condiciones en las cuales el serio problema político que hoy vivimos haya sido detenido.

De manera que la diferencia entre costos e ingresos marginales petroleros ha definido desde hace una década la estrechez de la renta del petróleo, en otras palabras, no solo la caída de la renta petrolera per cápita sino la estrechez entre costos y e ingresos, dejan espacio mínimo para que el Estado logre capturar algo de la renta para sus veleidades redistributivas, la renta se encuentra en el cuadrante negativo muerta por la triplicación de costos, por el crecimiento de la economía del propio Estado que ha tenido que recurrir a la hiperinflación para financiar su colosal déficit fiscal, todo esto ha llevado a sus límites, la viabilidad de la industria petrolera venezolana para operar en el mercado abierto.

Es decir, privatizada en el mercado, grandes subastas para explorar, producir, procesar, y luego colocarlas en el mercado internacional trae dos grandes verdades, un Estado sin renta del petróleo, y unos costos en los niveles de los competidores de petróleos no convencionales en el mercado, con la deficiencia en contra de Venezuela que es un país alterado plenamente en su posición internacional, cerca de los grandes mercados pero alejados por razones ideológicas, un fenómeno que podríamos resumir como el costo de las ideologías que nos hace imposible maximizar el beneficio de mantener petróleo en el subsuelo.

Los errores y los mitos que quedan

Para comodidad del lector, en adelante nos referiremos a aquella reglas económicas, sin la presencia del mercado y con poderes discrecionales al Estado como parte de una mitología según la cual, el pais entero creyó -casi por razones esotéricas- que era natural que el Estado fuese dueno y productor al mismo tiempo. De manera que la sociedad en pleno fuese privada, o conducida por líderes inconscientes del problema que emergía del pecado original de dejar en manos de la política -léase Estado- la ejecución de una actividad económica para lo cual este no ha sido diseñado por la actual civilización. Sino que por el contrario, se haya constituido en parte de un modelo de dominación por mecanismo redistributivos, en lugar del natural división del trabajo y del lucro útil en una sociedad de seres libres y habilitados por un rule of law, una constitución económica que empodere al individuo en base a la libertad de ser propietario y no haya elaborado un análisis de costo beneficio que hubiera convertido en conciencia colectiva que bajo el modelo del PetroEstado llegaríamos a donde hemos arribado en medio de un colosal colapso.

En este aspecto tenemos que afirmar, que el socialismo petrolero ha sido la fase final del drama y la tragedia, es importante que se sepa que desde 1975, cuando se nacionalizo la industria petrolera y revertieron las concesiones al Estado, en lo que ha sido el error más grande en decisiones políticas y económicas cometidos en el siglo XX. la participación del petróleo en el crecimiento de la economía nacional, detrás de los precios del petróleo, ha sido negativa.

La ideología del petróleo en Venezuela, creación de J.P. Perez Alfonso se basó en la violación de un principio económico básico, el costo de oportunidad, operando contracorriente, dejando el petróleo para la cuenta redistributivo trabajando para el fisco y la política, restringiendo la inversión y las economías naturales de una industria que produce para el mercado internacional volteando la matriz de incentivos, jugando con los ciclos de precio del petróleo, olvidando que en reserva -léase petróleo- en el subsuelo no tiene valor intrínseco, su precio es cero.

Esa doctrina se revistió del conocido conservadurismo islámico, un principio económico islámico extraído de la Sharia, la Ley Islámica, hizo posible que Venezuela, en los sesenta uno de los principales países productores de petróleo en el mundo abandonara la racionalidad económica del lucro y eficiencia y mantuviera bajo el subsuelo petróleo potencialmente producible para sostener la precios sobre los precios y así engordar a un Estado que podía maximizar su renta, contra natura pero ese era el canto del nacionalismo petrolero, la renta es para el Estado después de compartir beneficios con los inversionistas, los cuales fueron sometidos al ritmo del incentivo fiscal de producir poco y obtener mayores precios. Ver diagrama conexo.

PDVSA y el Estado: el costo del Petroestado

Comenzaremos esta discusión haciendo algunas consideraciones metodológicas y ciertas precisiones sobre el petroleo venezolano. La opinión publica confunde quizás por propaganda de los gobiernos desde los tiempos de la nacionalización a PDVSA con la industria petrolera todo, de la cual PDVSA es parte, específicamente las instalaciones industriales en términos de infraestructura industrial que abarca, desde la exploración hasta el transporte. El resto se corresponde con la propiedad del recurso en el subsuelo, una parte en termino de reservas en produccion, y recurso -fuera de produccion cuya dimensiones y volúmenes es discusión diaria entre expertos petroleros.

Como economistas aclaramos que el petroleo en recurso no tiene valor intrínseco, es decir, su precio es cero por barril, podremos contar como capital el petroleo en reserva bajo produccion, siempre y cuando exista en un contrato y balance puestos en el mercado, en este sentido hay que considerar hay algunas consideraciones importantes en relación a contratos privados y contrato del Estado, en este caso, el contrato no circula en los mercados toma la forma de ingreso fiscal, es el segundo paso del mecanismo de captura de renta, y es lo que define en poder del Estado derechos de propiedad difusos, del Estado y no de la operadores que es del Estado.
PDVSA y el Gobierno: agente y principal

Comenzaremos esta discusión haciendo algunas consideraciones metodológicas y ciertas precisiones sobre el petróleo venezolano. La opinión pública confunde quizás por propaganda de los gobiernos desde los tiempos de la nacionalización a PDVSA con la industria petrolera total, de la cual PDVSA es parte, específicamente las instalaciones industriales en términos de infraestructura industrial que abarca, desde la exploración hasta el transporte. El resto se corresponde con la propiedad del recurso en el subsuelo, una parte en términos de reservas en producción, y recursos -fuera de producción cuya dimensiones y volúmenes es discusión diaria entre expertos petroleros.

Como economistas aclaramos que el petróleo en recurso no tiene valor intrínseco, es decir, su precio es cero por barril, podremos contar como capital el petróleo en reserva bajo producción, siempre y cuando exista en un contrato y balance puestos en el mercado, en este sentido hay que considerar hay algunas consideraciones importantes en relación a contratos privados y contrato del Estado, en este caso el contrato no circula en los mercados, toma la forma de ingreso fiscal, es el segundo paso del mecanismo de captura de renta, y es lo que define en poder del Estado derechos de propiedad difusos, del Estado y no de la operadores que es del Estado.

Caída de la competitividad de los petróleos venezolanos, una renta petrolera negativo

El colapso se nos presenta en el fenómeno económicamente como una continua caída de competitividad, en las peores condiciones, un mercado petrolero internacional viviendo un largo shock de oferta, particularmente los shale americanos -petroleo de lutitas. Con ese shock de oferta – por lo general esos shocks de oferta tienen una duración larga- llevamos unos seis años, la caída de la competitividad la muestra PDVSA dados varios factores, desinversión -léase descapitalización- lo cual no es nada extraño, ya lo discutíamos en 1999 cuando se conoció el proyecto de Constitución de Chavez, donde se rediseñaba en términos fiscales -absolutos- el mecanismo de captura de renta; es decir, las necesidades fiscales eran prioritarias a las propias de la industria petrolera -PDVSA y sus socios y por extensión y definición, constitucionalizar al petroleo -ver Articulo 12 Ver gráfico arriba de costos comparativos de los petróleos no convencionales y las achicadas diferencias de los petróleos de los shale oil americanos y los extrapesados venezolanos..

La caída de la competitividad de los petróleos venezolanos, obvio, se encuentran del lado de la oferta, se sus costos de produccion y costos de transacción, en realidad costos marginales de produccion y de transacción, siendo estos, aquellos costos producidos fuera del circuito productivo, pero generados como el impacto del efecto del PetroEstado en la base de los derechos de propiedad difusos del Estado y privados de los venezolanos privados por la política y la Constitución de participar en la industria del petroleo, costos sobre los que se pagan para enviar petróleos escasamente no competitivos al mercado. Y del lado de la demanda, las decisiones tomadas para reorientar los mercados hacia los que se sostenían como costos de la geopolítica, espacios geográficos más lejanos, así como arreglos políticos son grupos de países, acuerdos en los cuales el precio de realización era el sacrificado, el reparto de la renta ocurriría bajo acuerdos comerciales petroleros que coadyuvaron el crecimiento exponencial de los costos de producción.

La primera observación, acotando que no guardamos esquema temporal alguno correlacionado seriamente, sino que iremos identificando según el modelo institucional impuso la Constitución de 1999, lo que nos gusta llamar la constitucionalización del petróleo, una frase que cubre un periodo de cambios institucionales dirigidos a destruir el grado del rule of law existente, hasta la aprobación de la Constitución, la intención de constituyentista fue lograr plena discrecionalidad en manos del Estado y Gobierno, dejando PDVSA como agente fiscal.

PDVSA y el Gobierno: agente y principal: las contradicciones del Estado productor y dueño

En economía estudiamos lo que refiere como problemas de agencia, agente y principal, El agente hace lo que el principal requiere y solicita de la acción el agente, eliminando los problemas de agencia. Veamos cómo opera en el PetroEstado -empresa operadora y el Estado. La Constitución 1999 aprobó que el principal era el Gobierno en la administración de la rente/ingreso petrolero todo, como ingreso fiscal. Antes de esa constitución las reglas no eran claras y los problemas de agencia aparecían a cada momento, era una especie de equilibrio entre PDVSA y el Gobierno administrador del ingreso petrolero. LA Constitución 1999, lo puso como regla, todo el ingreso petrolero al fisco, al gobierno.

Así podemos separar ese todo y debido a esa partición, identificar donde se encuentra realmente el problema. PDVSA es solo una operadora del Estado encargada de extraer el petróleo y llevarlo los mercados, no es dueña del petróleo, Bajo esta separación del recurso de la industria, se pueden identificar propiamente él y los problemas que hoy han colocado a la industria petrolera en un competidor marginal, ello nos permitirá identificar probables soluciones, en caso que lo hubiesen tanto en el marco del mercado como bajo el monopolio del Estado, que es por donde la industria ha entrado en lo que hemos llamado colapso de la industria petrolera, la infraestructura arriba del subsuelo, aguas abajo, lo cual veremos en muchos casos los efectos negativos upstream, y en casos extremos se crearon restricciones físicas a grandes yacimiento de petróleo más convencionales, crudos livianos.

Venezuela no es hoy un productor marginal

Esa primera observación nos dice que nuestro petroleo ha dejado de ser productor marginal en el mercado internacional, es decir, su impacto marginal se ha debilitado por el impacto de los costos en produccion y exportación, un ciclo económico altamente recesivo, vemos por ejemplo, los problemas físicos causados por las decisiones política y económicas en un entorno petrolero con más de 100 años de produccion muestran declinación y agotamiento, grandes restricciones causadas por decisiones políticas y económicas con carácter y efecto depredador, lo que pudo haber causado igualmente la fuerte caída de la produccion en importantes yacimientos de petroleo convencional, liviano; es el caso de El Flurrial, un marcador de lo expresamos arriba y en la discusión que continua.
Pero no es solo este gran yacimiento, sino tambien en la zona del Lago de Maracaibo, sería necesario una auditoria en los yacimientos que pueda revelar cualquier caso de daños ocultos, que podrían ser superados como los ocurridos en El Flurrial y el Lago de Maracaibo, llevaría a la superficie problemas similares como los mencionados arriba. Así marcamos que la caída encadenada de la produccion de petroleo venezolano abarca unos 12 años, quiere decir que nuestro petróleo no es “vital” para el mercado internacional, hasta hoy la produccion ha caído alrededor de 2.300.000 BD y como la oferta en el mercado es infinita” los precios no sintieron el colapso petrolero venezolano.

Es interesante reportar que en ese mismo tiempo de colapso de la produccion y exportación de petroleo un acuerdo entre la OPEP y Rusia fue impuesto para evitar la caída de los precios, o alternativamente hacerlos subir, los resultados son no concluyentes, lo que es natural, en momentos de un shock de oferta, al final inclusive cayendo las exportaciones de petroleo los precios seguían cayendo descontando el efecto del colapso petrolero nacional Leyendo esta secuencia lógica del mercado petrolero, la conclusión -ceteris paribus- económica tiene que ver con la observación indicada arriba y explica la pérdida de competitividad del negocio petrolero en territorio venezolano y en poder del Estado.

Empresas mixtas: Mitos, mentiras y falsas creencia

Como lo sabemos por evidencia empírica y por teoría económica, los esquemas de asociación, llamados ventures entre PDVSA y sus socios no se definen por la naturaleza fraudulenta de como definen los derechos de propiedad en esas sociedades, particularmente porque el modelo de empresas mixtas, crean una figura de derechos de propiedad contractuales débiles dado que no se permite expresar en los balances, por el lado de las privadas, y por el lado las empresas extranjeras estatales, el fenómeno no se expresa con claridad en torno a la repercusión de sus efectos; a saber los derechos propiedad en poder de los Estados son difusamente definidos, la gente puede actuar en un mundo común donde no hay propiedad privada, y sin esta tampoco hay desarrollo.

De todos modos, en uno y otro caso los derechos de propiedad de los socios aparecen debilitados y arruinados por la Estatal PDVSA. Estas consecuencias aparecen de inmediato por la perversión de los balances de sus socios, que impiden la creación de figura de reforzamiento de los derechos de propiedad; recordemos que esos derechos de propiedad se diluyen en el camino del petróleo al fisco y de allí a PDVSA y sus socios es decir, el paso por un filtro fiscal, esto ha debilitado los derechos de propiedad, razón por las cual el sistema de empresas mixtas también ha colapsado, la producción ha caído, y ello ha ocurrido con particular énfasis en los ventures entre PDVSA y sus socios petroleros en poder de estados similares a la relación PDVSA con el Estado venezolano en la producción de petróleo extra pesados.

…y la “constitucionalización” del petroleo

Las causales de este fenómeno son ampliamente conocidas, sin embargo, hay muchas asimetrías de información en la opinión pública, porque esta se ha centrado en lo político y algunos perciben como causas a la corrupción y la incapacidad, y luego otro factores; así aunque no hay duda que las razones son netamente económicas -incluyendo la corrupción, desinversión, derroche, ineficiencia por carencia de mercados que arbitren la producción de petróleo venezolana -uno de los serios problemas que genera el PetroEstado- queda claro, en términos genéricos, que factores tecnológicos, finanzas, desinversión, corrupción, pérdida de mercados rentables y particularmente una realidad institucional de tipo terminal que expresa los derechos -difusos- de propiedad sobre el recurso y la producción en manos del Estado y su burocracia estatal.

El régimen legal político e institucional sobre el recurso -petróleo- y subsuelo es algo que podríamos denominar sin complejos, socialismo petrolero, generado institucionalmente dado el cambio constitucional impuesto por la ANC en 1999, según la cual, la Constitución de 1999 al reubicara el mecanismo de captura de renta en el Gobierno de manera directa; es el síndrome de la estructura de propiedad y producción que depende económica y financieramente, de un mecanismo de captura del ingreso petrolero por vía fiscal, es decir, la explotación del recurso petrolero por el Estado y sus socios es lo que se acostumbra a definir como yacimientos petroleros fiscales.

En otras palabras, cada barril de petróleo producido es realizado fiscalmente antes de la distribución del resultado económico, como se opera en una economía de mercado, lo cual no es nuestro caso. Al final las obligaciones de PDVSA con sus socios no se realizaron, los ventures – empresas mixtas- se descapitalizaron y ello trajo como consecuencia un nuevo peso financiero que se cancelaba en especies, petróleo, como lo describimos arriba.

Este fenómeno ha generado una dependencia fiscal de toda la actividad económica y financiera de la industria petrolera en poder del Estado, y que se extiende sobre los socios y en consecuencia a ha afectado negativamente tanto la producción de PDVSA como de los ventures que esta tiene con sus socios. En resumen, todo ello causó caída de la inversión, por incumplimiento de PDVSA en sus obligaciones financieras, como socio mayoritario en esos ventures. El cierre de este perverso ciclo contra natura de la economía los constituyó el enorme peso fiscal y financiero sorbe la industria como un todo, PDVSA y sus socios, causado por en una deuda en los mercados de capitales -bonos- la cual estuvo destinada según sus prospectos en el momento de suscripción y venta de esos papeles de recursos financieros dirigidos al gasto público y no a capitalizar la industria petrolera.

Ese ha sido el circuito fiscal que se colapsa porque el ingreso petrolero es fiscal en primera instancia y luego en poder fiscal, por allí comienza y por ahí mismo termina, al caer el ingreso fiscal por caída de la producción, el cual es nuestro caso, colapsa la balanza de pagos y desde ella repercute en la industria petrolera, coadyuvando costos al alza, caída de producción y pérdida de competitividad. Acotemos que los acuerdos políticos entre Venezuela, China, Rusia, Petrocaribe, India Alba, han sido obligaciones político económica del gobierno Venezolano, en la creación de un mercado que sustituyera el americano, abandonado por razones pecuniarias de corrupción y políticas, nada explica haber dejado el mayor cliente, donde habían millón y tanto de barriles diarios de crudos a procesar, para crear una alianza de países con los cuales Venezuela pagó los costos de transacción de la política “antimperialista”, de elevado costo, que consolidamos en 225.000 millones de dólares en un periodo de diez años,…la producción cae y las empresas mixtas se suman al colapso de la empresa estatal.

Hasta acá los aspectos institucionales, políticos y económicos interrelacionados en el pivote fiscal, todo lo cual condicionan la presión que ha ejercido en toda esta época, 100 años de petróleo, sobre el negocio petrolero todo, A estos factores económicos políticos e institucionales causante de ese largo pero rápido proceso de agotamiento del petróleo, hay que agregar las consecuencias físicas que se accionaron por un comportamiento perverso en la industria -mencionemos al caso El Flurrial- donde un mal manejo y pero también la tensión y presión fiscal.

A estos factores agregamos la presión política del gobierno de producir a como dé lugar para poder “cumplir” ciertos acuerdos políticos con países amigos. Todo ello en conjunto vino de la mano de lo que llamamos la “tercera” nacionalización del petróleo, la Ley de Actividades Conexas que afectó considerablemente la producción de petróleo en las riberas del lago de Maracaibo, así como en El Flurrial, para mencionar dos sectores ampliamente conocidos por la opinión pública conocedora. En resumen, la combinación de factores económicos, corrupción y finanzas, pudiera estar en la línea de una depredación por consecuencias físicas en esas importantes yacimientos de petróleo. Expertos petroleros nos explican como esas cosas ocurren y pueden afectar considerablemente la física de yacimientos petroleros, lo peor de todos los mundos.

El impacto total trajo como consecuencia la fuerte caída de la inversión ahora bajo la combinación entre presión fiscal y caída del ingreso petrolero, y en agregado, desde luego, el alza de costos marginales que ha amenazado seriamente la competitividad de la industria petrolera venezolana, y que ha colocado al petróleo venezolano extra pesado con niveles de costos apenas marginalmente menores – en el margen- del promedio de costos de los shale oil americanos -tight oil- , en términos de riesgo, estamos al final de las expectativas de inversionistas, los costos de transacción superan los costos marginales, Venezuela es barata para el turista, pero cara para el inversionista en petróleo.

Un estudio realizado por Rystad analiza esa aglomeración de costos en el mercado internacional, creando un escenario de elevada peligrosidad en un tobogán de caída de la producción que no se detiene, por el lado de la demanda y un proceso de cierre, descontinuados, etc. Ese mismo estudio muestra que las verdaderas reservas probadas venezolana están en los niveles de 70.000 MM BD (Ver gráfico). La historia que refleja El Flurrial, es el denominador para el resto del país.

Socialismo petrolero, la ideología del petroleo, el PetroEstado, rentismo y ruina

En este aparte hay que agregar el severo impacto de los costos de transacción que trae el diseño institucional e de los ventures, dada la debilidad de los derechos de propiedad, lo cual ha provocado la desinversión de PDVSA en esos ventures, así como la de sus socios internacionales, el impacto en conjunto ha sido negativo en términos de produccion, y en relación al deterioro del flujo de caja de sus asociados, Veamos ciertos detalles al respecto; En 2013, el gobierno firmó acuerdos de endeudamiento por unos $28500 Millones con sus socios para recibir de ellos préstamos a PDVSA y habilitar su inversión en esos ventures, la cual se habia rezagado dada la presión fiscal del gobierno por más contribución fiscal, pero tambien hay que sumar, derroche, corrupción, desinversión en strictu sensu.

Esos acuerdos colapsaron en gran número de ellos, en esos nuevos préstamos que no tuvieron la forma de efectivo en poder del directorio de PDVSA y tampoco del gobierno, se contenía en mecanismos financieros -fideicomisos- bajo el mando del socio minoritario en esos ventures, y quienes así prácticamente tomaban la gestión de inversión -incluyendo esos préstamos- de esos ventures. PDVSA se comprometió a pagar día por día con especies -barriles de petroleo- y así la produccion que caía estaba comprometida, era realmente un círculo vicioso, no se logró ni una cosa ni la otra, más deuda, menos produccion y caída del ingreso y el colapso general de la economía y la industria petrolera. EL grafico muestra la caída en los procesadores encargados de los extrapesados en la FPO.

El socialismo petrolero llegaba al sus finales con una deuda colosal de $145.000 mil millones -incluidos los pasivos no financieros de PDVSA- y paradójicamente una caída de la produccion de 2.3 millones de BD, una hiperinflación para el venezolano, sería el resultado y un empobrecimiento inédito, cinco millones y medios de migrantes venezolanos al mundo y un Estado Fallido, La renta del petroleo habia legado a niveles negativos pagada por la hiperinflación, un impuesto inflacionario recogido por el Gobierno por los fondos no generados por via fiscal del petroleo. De allí al infinito y más allá, la renta del petroleo será infinita, una predicción particular a la cual llegamos y que evalúo en un modelo de produccion que evaluó trimestralmente.

Derechos de propiedad difusos, “recuperadores” viejos mitos que perduran

En este aparte hay que agregar el severo impacto de los costos de transacción que trae el diseño institucional e de los ventures, dada la debilidad de los derechos de propiedad, lo cual ha provocado la desinversión de PDVSA en esos ventures, así como la de sus socios internacionales, el impacto en conjunto ha sido negativo en términos de producción, y en relación al deterioro del flujo de caja de sus asociados, Veamos ciertos detalles al respecto; En 2013, el gobierno firmó acuerdos de endeudamiento por unos $28500 Millones con sus socios para recibir de ellos préstamos a PDVSA y habilitar su inversión en esos ventures, la cual se había rezagado dada la presión fiscal del gobierno por más contribución fiscal, pero también hay que sumar, derroche, corrupción, desinversión en strictu sensu.

Esos acuerdos colapsaron en gran número de ellos, en esos nuevos préstamos que no tuvieron la forma de efectivo en poder del directorio de PDVSA y tampoco del gobierno, se contenía en mecanismos financieros -fideicomisos- bajo el mando del socio minoritario en esos ventures, y quienes así prácticamente tomaban la gestión de inversión -incluyendo esos préstamos- de esos ventures. PDVSA se comprometió a pagar día por día con especies -barriles de petróleo- y así la producción que caía estaba comprometida, era realmente un círculo vicioso, no se logró ni una cosa ni la otra, más deuda, menos producción y caída del ingreso y el colapso general de la economía y la industria petrolera. EL grafico muestra la caída en los procesadores encargados de los extrapesados en la FPO.

El socialismo petrolero llegaba a sus finales con una deuda colosal de $145.000 mil millones -incluidos los pasivos no financieros de PDVSA- y paradójicamente una caída de la producción de 2.3 millones de BD, una hiperinflación para el venezolano, sería el resultado y un empobrecimiento inédito, cinco millones y medios de migrantes venezolanos al mundo y un Estado Fallido, La renta del petróleo había legado a niveles negativos pagada por la hiperinflación, un impuesto inflacionario recogido por el Gobierno por los fondos no generados por vía fiscal del petróleo. De allí al infinito y más allá, la renta del petróleo será infinita, una predicción particular a la cual llegamos y que evalúo en un modelo de producción que evaluó trimestralmente.

Mitos viejos en la olla politica para convertirse en mitos nuevos.

El mito solo reposa en discursos elocuentes y en supuestos económicos falsos, lo ocurrido en la década pasada 1999-2019 es una clara muestra comparativa similar a lo ocurrido entre 1975 y 1999. En los hechos, el negocio petrolero que emergió de la nacionalización se convirtió en un enclave de naturaleza fiscal que trajo consigo un back leg que iría desde 1975 hasta hoy, unos cuarenta años, introducido por el tenor de la economía política del petroleo de convertir el negocio en un ingreso fiscal, ignorando o dejando de lado las razones económicas que inducen un negocio de conversión de un recurso en poder del Estado en un commodity cuyo destino de fondos es el fiscal.

El fenómeno de maximización del ingreso (renta) petrolero dependería de acuerdos políticos entre socios con el mismo estructura institucional y derechos de propiedad, el caso OPEP, hizo imposible que el negocio petrolero pudiera maximizar, no la renta del petroleo sino las ganancias que dejaría la maximización de beneficios, como en realidad opera un sistema económico montado sobre un precios y mercados libres y derechos de propiedad privada correctamente definidos y donde se arbitran eficiencias. El término de ese esquema duro veinte años últimos, cuando se constitucionalizó el negocio petrolero en la nueva Constitución aprobada en 1999, que exacerbo las perversiones naturales del PetroEstado, un Estado propietario -con derechos difusos- y productor de un ingreso con destino fiscal.

El estado y la “política” terminarían como beneficiarios de ese fenómeno de 50 años y que llego con el cambio de la economía política del petroleo dirigido a maximizar la renta fiscal, un imposible no solo económico sino físico, ya que ello forzaba a una realidad económica internacional de un precio en colectivo definiendo el ingreso fiscal, ello fue descapitalizando la industria por un largo plazo, fenómeno que se aceleró, en los últimos veinte años cuando el negocio petrolero fue “constitucionalizada” lo cual exacerbó las perversiones naturales del PetroEstado, un Estado propietario del recurso, del commodity, de la industria y del ingreso.

…la ideología del PetroEstado…, maximizar el ingreso fiscal

Así caía la ideología “petrolera” impuesta por J.P. Pérez Alfonzo y la dirigencia económica y financiera que gobernó el país desde 1958, haciendo que la política, representada en los sectores políticos, se convirtieran en los primeros beneficiarios de la nacionalización de toda la industria petrolera por vía de mecanismos redistributivos negativos en la fuente distributiva entre beneficio y costos. Así se supera el rentismo previo -en tiempo de las concesiones- y trajo el rentismo del Petroestado, que cantaba el grito de “… acabemos con el baile de las concesiones……” de R. Betancourt en “Venezuela Política y Petróleo” en su primer capítulo y el cual trajo su nacionalización en 1975.

El inicio de ese nuevo esquema petrolero, además del reparto entre concesionarias y el gobierno, se inició de inmediato a la inauguración del Congreso Nacional electo en 1959 y que culminaría en estos últimos años en forma como socialismo petrolero, y al cual denominamos, como esquema de captura de renta a niveles absolutos, al cambiarse el tenor de la industria petrolera con participación extranjera a ritmo de enclave mixto en el reparto de los beneficios de un negocio, entre empresas extranjeras y el Gobierno -Estado propietario que lo seria también de la industria.

La produccion petrolera comenzó a caer desde el pico en 1971 hasta posterior a la nacionalización en 1975. Su recuperación en los noventa provino de la apertura al capital petróleo internacional, fenómeno que demostró la inconveniencia económica de la nacionalización, pero el espíritu redistributivista de la clase política cerro la conexión incentivo fiscal y corrupción y derroche. A fines del 1989 ya Venezuela vivía ese fenómeno, el cual fue trasferido en el tiempo, por un alza en los precios causada por causales políticas en el Medio Oriente

Pérez Alfonso y otros líderes de ese proceso nacionalizador en los sesenta, junto al liderazgo en materia de políticas económicas, dejaron ese perverso legado de manipular políticamente la producción de petróleo bajo razones fiscales, dado que la maximización de la renta petrolera el incentivo fiscal se centraba en la reducción/no crecimiento de la producción de petróleo esperando un impacto positivo en los precios, y así el ingreso fiscal producido por el petróleo crecería. El impacto sobre la industria petrolera era negativo, porque el mercado recogía su demanda con ahorros y tecnología y sustitución de fuentes energéticas, creando reglas de un juego pierde, fenómeno demostrado dado que, en el mediano y largo plazo, los afectados eran los países productores que buscaban maximizar su renta petrolera contrayendo su producción. En el largo plazo, la industria se descapitalizaba lo cual inducia un impacto negativo en la economía en general.

Los incentivos políticos y fiscales estaban echando las bases de un potencial colapso en el futuro. La trayectoria de la producción de petróleo desde 1971 hasta principios de los noventa da cuenta de las consecuencias de ese perverso esquema redistributivo, ello provocó en la realidad un perverso fenómeno con economías distorsionadas, muy simple de comprender; al caer la producción se contrae la inversión, ello incrementa los precios, creciendo en consecuencia el ingreso fiscal petrolero.

……menor produccion, mayores precios, mayor renta fiscal y menor producto bruto del sector petrolero, récipe del colapso.

Esa manipulación no ocurre en una economía donde el mercado arbitra incentivos y emprendimiento, mecanismo que implica un proceso de distribución del ingreso del petróleo en función de parámetros económicos, que en todo caso no permiten que se generen las perversidades redistributivas mencionadas arriba, entre ellas la eventualidad de un colapso y consecuentemente su bancarrota. Los últimos veinte años, la industria los vivió intensamente solapado a esa marca institucional que llamamos “constitucionalización” del petróleo la cual creo leyes y reglas -entre ellas el derroche, corrupción, mala asignación de recursos factores que arrastran el colapso del negocio.

Lo único que era cierto en el largo plazo era -pero esa lección no la podían aprender los operadores políticos- que la renta del petróleo per cápita estaba condenada tanto por razones fiscas como económicas dado el modelo de captura de renta, a caer inevitablemente. Ninguna nación se hace “rica” con la renta del petróleo fluyendo por los canales fiscales, por el contrario, por ese camino lo seguro es el crecimiento de un Estado grande, obeso mórbido que alcanzo el paroxismo durante la revolución socialista que asalto a Venezuela hacia finales del siglo XX. Adam Smith (1789) escribió y explico en sus “Riquezas de las Naciones” “…el Estado no crea Riqueza, la destruye…”.

Con la caída de la producción se estrechaba el aparente efecto multiplicador del PIB petrolero que cae en la medida que el precio del petróleo subía. Expliquemos algunos detalles. La industria ha impuesto sus ventures la Política y la política benevolente que conserva el petróleo en el subsuelo para que los precios subieran y disminuir la inversión para que el ingreso fiscal petrolero creciera y no cayera con relación al crecimiento económico. Esa regla política y no económica se ha mantenido en lo que ha sido un suicidio cometido por toda la clase política de ayer y hoy, así llego la OPEP, la nacionalización, la Apertura fue un by pass fiscal con la historia falsa que con el empuje en inversión y producción en los petróleos extrapesado el fisco tendría mayores ingresos. En esos dos decíamos que el supuesto era falso porque sus economías no existían. Así ocurrió. (Grafico del PIB petrolero, precios y PIB total.

¿Qué hacer? ¿Recuperar o refundar? ¿Propiedad de quién?

Queda más o menos claro que un potencial colapso de la industria petrolera venia enlazado entre el poder político y el petróleo se unían en un fenómeno, el PetroEstado. Quiere decir que el escenario de colapso solo requería condiciones políticas de fuerte presión fiscal sobre el ingreso petrolero, el cual según letra de la Constitución era transferido al gobierno plenamente, la relación económica entre el Estado y ODVSA y de esta con sus socios en las empresas mixtas era la de imponer sobre el ingreso fiscal su consideración fiscal.

La distribución aguas abajo a las operadoras extranjeras -con PDVSA- como agente, era obvio que las prioridades a todo evento serian de naturaleza fiscal, así se acumuló una considerable deuda entre PDVSA y sus socios, al parar la repatriación de sus ganancias por intermedio del control de cambio, el fisco imponía su superioridad como ente soberano desplegado por el Estado. El impacto negativo en la producción comenzó a sentirse en 2007-08 por la imposibilidad fiscal de PDVSA ejecutar las inversiones a le correspondía como socio mayoritario.

Así y pese al colapso -y hacia el futuro- las cosas lucen esta vez más sencillas, pero podrían complicarse porque en un hipotético gobierno, este ha sido asaltado por grupos de interés que forman hacia algo que ellos llaman “recuperar “ sin que exista entre ellos un estudio y análisis que los envíe directamente hacia esa acción de recuperar -algo que se ha perdido- obvio que en materia petrolera recuperar y en análisis económico, recuperar quizás obedece a reglas y esquemas de gobernabilidad económica y político de un Estado sobre sus empresas. Por ese camino, ya el tiempo nos dijo, el Estado colapsó la industria.

Una potencial privatización, además de testar la posibilidad de llevar hacia el futuro una industria que solo obedecería reglas del mercado, es decir, el camino de la privatización es el único viable que podría reestructurar la industria petrolera, en función de su lucro como inversionistas, ello desde luego reduciría a cero la renta del petróleo, el gobierno se quedaría con los impuestos, y en compensación y oportunidades algunas definiciones tributarias deber al acogerse para alentar a los inversionistas que vengan a Venezuela a producir petróleo, el cual el mercado internacional no demanda, debe ser procesado y convertible en commodity.
En ese sentido, solo se podrá hacer, por las buenas o las malas, lo que se pueda hacer, las opciones son escasas -prácticamente una sola- lo que en términos de costo beneficio, nos dice que la convergencia hacia una industria petrolera viable -bajo las reglas del mercado- las opciones que converjan ello no estará directamente en nuestro dominio. En otras palabras, para recuperar la industria se requieren considerables recursos financieros, los cuales el Estado ni PDVSA lo poseen, muere otro de los mitos, recuperar es un esfuerzo que pudiera convertirse en un mala asignación y colocación de fondos y mala inversión, afortunadamente el Estado no posee fondos, y curiosamente esos fondos podrían producirse en los campos, pero el peso del Estado como propietarios y productor no dejara que un dime salga del subsuelo.

Eliminar el monopolio y la propiedad estatal sobre contratos

Resta eliminarle monopolito estatal y subastar el petróleo -si se dispone- para que inversionistas extranjeros los exploten -ceteris paribus- con costos en los niveles de los petróleos no convencionales en el mercado internacional, el espacio para el Estado es prácticamente ninguno, en otras palabras los inversionistas pedirán incentivos fiscales -ninguna renta para la política- y el bien se iría potencialmente al mercado internacional y un país empobrecido no podrá pagar el combustible a precios internacionales, el enclave que nos trajo el socialismo.

No sabemos si nuestro petróleo encuentra el camino a los mercados, las condiciones de hace 100 años o inclusive las de hace 45 años no son las mismas, hay otros o más players del lado de la oferta que ayer, del lado de la oferta ha habido cambios muy importantes, tecnología, modelos de negocios, colapsos como el nuestro y el de Indonesia hace unas pocas décadas….tiene hoy un mayor impacto marginal en los precios que ayer, particularmente en USA, donde parece que en esas condiciones hay como arroz picado, y la perspectiva mundial, según lo acota Rystad es halagadora.

Abandonar la OPEP

El colapso venezolano no ha sido realmente es un golpe fuerte a la oferta de petróleo -y con ello al precio- el impacto marginal es bajo, calidad de crudos en recursos, descapitalización humana, deterioro de la infraestructura, una enorme deuda que pesa sobre el petróleo una tonelada, tanto que es una de las cargas que atentan contra eso que llaman recuperación. Por el lado de la demanda el juego ya no es como en los sesenta y setenta, la energía ya tiene muchos nombres y la competencia entre ellas está dándole a la demanda otra cara…Ya no se habla del pico de la oferta, lo cual se descubre con la realidad que era una falsa historia, similar a aquella de los límites de crecimiento del Consejo de Roma, aquellos sabios malthusianos que decían que muchas cosas se acabarían; Simon, en su Ultimate Resource explica muchas cosas económicamente hablando -costo beneficio- desde el ángulo económico, que finalmente asume el rol de predecir la demanda.

El impacto de la política sobre los precios del petróleo ha reducido su impacto marginal, lo que junto al impacto tecnológico en la oferta muestran un escenario en lustros muy distinto. Ante ese escenario se enfrenta Venezuela, con un Estado Fallido que destrozó el capital de país confiable y llevo al nivel de escasa competitividad de los petróleos que acá se producen, un pais con mala conducta y un Estado Fallido no parecieran ser muy como atractivos. El conocido Survey sobre el petróleo y el mercado que hace anualmente Fraser Institute, coloca a Venezuela desde 2009 como el país menos indicado para muchos inversionistas. El IEA en un interesante trabajo encuentra que en el camino las dificultades son tan serias que matemáticamente podría tardarse hasta 40 años para producir petróleo para los mercados internacionales en volúmenes que se tenían en 2018 .Colapso del Estado propietario y productor; el fin de esa historia

El colapso petrolero, es en primer lugar el colapso del Estado como dueño y productor, y eso no es mala noticia, pero la inercia estatista venezolana difícil de roer, piensa a lo ciego que no ha pasado nada, sale el chavismo entran ellos y voila, todo será como antes. El paso de la política, la corrupción, el uso del petróleo para lavar capitales del narcotráfico, las grandes oleadas migratorias, y el estado de descapitalización de la industria petrolera como un todo, tiene un enorme peso para volver, el trabajo en esos frentes es endemoniado y el capital cultural que el venezolano tiene no pareciera comprender las news y las señales que dan precios y costos, precios como factor de ingreso y costos como factor de oferta.

Alguien tendrá que auditar -como las empresas de seguros- los costos ocultos, y estos sabemos son físicos, además de los políticos y económicos. Como se puede observar, el espacio es estrecho para que todos los que ayer estaban quepan hoy, me explico Estado, socios, inversionistas, deuda, destrucción de la infraestructura, todo apunta que el único camino aparentemente posible, bajo la contabilidad de costos de esas restricciones que es el mirar hacia el enclave, y esto pareciera estar en la cultura del venezolano que durante muchas décadas le dijeron que el petróleo era de ellos, lo cual era y es falso.

La política se niega a exorcizar su rentismo

El rentismo se restriega contra el piso como los reptiles, no se da por derrotado, y ha vendido fantasías estos años, las cuales han crecido en la medida que se “acerca” el momento en que el chavismo desaparezca del mapa político, al menos por ahora. Todos inclusive gente muy seria y en cetros académicos importantes está contando con el petróleo para recuperar toda la economía, pareciera no haber modelado el impacto petrolero por varias décadas, digamos en los últimos 50 años, para ponerlo en un número en mis estimaciones econométricas el impacto del petróleo en el crecimiento económico es negativo, es decir, eso de motor o máquina del crecimiento es una mentira piadosa mencionada por gente que no lo ha calibrado, o es un deseo, o simplemente una vieja leyenda urbana, otro mito…

Eso ha llevado a que políticos hacinados en la AN hoy repitan, como hizo el Diputado Director de la Comisión de Economía y Finanzas, un estatista a todo evento, recientemente que no está de acuerdo con privatizar el petróleo, la gente que no conoce, incluyendo a esos políticos, y muchos otros sin darse cuenta dicen “PDVSA no se privatizara”, pero están equivocados, PDVSA es una empresa colapsada por varias razones una de ellas una colosal descarada máquina de lavar capitales (ex embajador en Venezuela Brownsfield lo dice con frecuencia, tiene un estudio debajo el brazo donde se recaba la información de lavado de dinero) .Con ese estigma lo que mejor se puede hacer es cerrarla y privatizar la infraestructura, y acá muchos se comen otro conundrum, ¿qué sirve y para qué? y ¿que no sirve y que se hace son eso?. De manera que al final muchos se quedaran con los crespos hechos si el mercado internacional no se interesa en Venezuela.

Escribir un rule of law petrolero y desconstitucionalizar el petroleo

Que se tendría que hacer, diseñar rápidamente un rule of law petrolero, es decir, escribir reglas que protejan derechos de propiedad, que se repiten los contratos y ello lleva por derogar la ley empresas mixtas, y algo aún más importante, desconstitucionalizar el petroleo y en general todo el subsuelo y suelo cargados de cualquier recurso, comenzado por la tierra que siembra. En este campo que hay que actualizar velozmente y sin retardos por via legislativa, las resistencias serán fuertes, aun domina una especie de inercia que les dice que con ellos en el mando las cosas serán distintas.

Un problema serio lo constituye el volumen de fondos requeridos para asegurar una produccion continua, nuestra estimación en unos 38 mil millones de dolares al inicio – en unos tres años para producir 100.000 según barriles por día, no se tienen, ni se tendrán, el peso de la deuda es inmenso, el flujo de caja de una industria produciendo por debajo del millón de barriles aun no paga el servicio de su deuda….antes de cualquier cosa se paga a si misma para seguir produciendo, sin embargo este años, la caída nos pondrá en una produccion de 700 mil barriles…son las expectativas del mercado…

Rentismo inercial e intereses políticos: enemigos del futuro.

¿Que se tendría que hacer? diseñar rápidamente un rule of law petrolero, es decir, escribir reglas que protejan derechos de propiedad, que se repiten los contratos y ello lleva por derogar la ley empresas mixtas, y algo aún más importante, desconstitucionalizar el petróleo y en general todo el subsuelo y suelo cargados de cualquier recurso, comenzando por la tierra que siembra. En este campo que hay que actualizar velozmente y sin retardos por vía legislativa, las resistencias serán fuertes, aun domina una especie de inercia que les dice que con ellos en el mando las cosas serán distintas.

Un problema serio lo constituye el volumen de fondos requeridos para asegurar una producción continua, nuestra estimación en unos 38 mil millones de dólares al inicio – en unos tres años para producir 100.000 según barriles por día, no se tienen, ni se tendrán, el peso de la deuda es inmenso, el flujo de caja de una industria produciendo por debajo del millón de barriles aun no paga el servicio de su deuda…antes de cualquier cosa se paga a sí misma para seguir produciendo, sin embargo este años, la caída nos pondrá en una producción de 700 mil barriles. Son las expectativas del mercado…

Y eso hay que hacerlo ya, pero acá habrá resistencias políticas, dado el resabio inercial que ha configurado la clase política durante 75 años, vivir del petróleo, sus resistencias son rentistas; el credo oficial de los Diputados en la AN pareciera ser el mismo de siempre, la historia no pasa por sus predios y ellos junto con los recuperadores con sus experimentos de ingeniería social, la caja negra de ideas, soluciones y resultados han vuelto por el camino, creo que muchos se llevaran sus sorpresas…

Quizás sea más conveniente por ahora asegurar que el petróleo que se produce vaya a las necesidades energéticas venezolanas y no al fisco como lo están pensando los recuperadores de oficio, los rentistas de oficio, y algunos empujados por su propias ansias de coronar sus viejas ambiciones…En ese orden de ideas, solo se podrá hacer lo que se pueda y no lo que se quiera, significa no abrir la industria petrolera, está abierta pero mal abierta, se trata simplemente de privatizar contratos y para ello un arduo trabajo que podría comenzar con una Gran Subasta internacional.

…..y los recuepradores?

Los recuperadores confían en recuperar y reproducir el PetroEstado colapsado, el paso hacia el enclave, quizás no podemos aspirar a otra cosa más que eso. En otras palabras, todos los que cabían ayer en el espacio petrolero no caben hoy, sobran los políticos, falta capital humano, pero eventuales inversionistas podrán traerlo, dependerá de necesidades microeconómicas. Así tendríamos un rule of law y una Gran Subasta Petrolera…dos tremendas señales, que el mercado puede maniobrar desde luego concluyendo que lo que se espera es que el petróleo extrapesado abundante tenga capacidad competitiva, y los que son menos pesados que hay menos, tenga ídem, y esta vez el Estado y el Fisco sobrarían, tendrían impuestos, pero estos estarían en niveles que no afectarían la delicada posición competitiva en los mercados.

Bájense la nube los que piensan y prometen fondos, si no se hicieron cuando éramos competitivos, no se tendrán en las condiciones actuales, y esos actuales creo es una década de intensas inversiones donde el fisco el gobierno recibirá sus impuestos acordados, y más nada, y si están pensando como realmente lo están decenas de diputados en la AN entonces la película es otra, solo se podrá hacer lo que se pueda hacer, ¡no lo que se quiera!

La política, tanto en voces de sus agentes, administradores de partidos políticos, y la opinión pública, particularmente aquella que ha traído esta historia en la industria, una gran mayoría de ellos, retorna con el concepto del Estado eficiente, aplicando una tesis de voluntariado social, ofrece una nueva industria, según la cual, el Estado con otra fisonomía pero con los misma estructura de derechos difusos, insiste en el PetroEstado bueno, un mundo idílico que forjo la apertura, este un mecanismo de apertura con un precario rule of law, el cual desmontado por la vuelta al radical nacionalismo petrolero, el mismo que nacería en la Revolución de Octubre en la pluma de Rómulo Betancourt y la conducción de J.P. Pérez Alfonso, el origen de todo está destrucción.

AlexGuerreroE

1. Venezuela en su fase post – petrolera ¿habremos aprendido la lección?
2. La política, el rentismo e instituciones: las restricciones en el petróleo
3. Reformas o maquillaje
4. Hagamos un resumen hacia la construcción de un par de escenarios.
5. ¿Por dónde cae la producción?
6. ¿Y en largo plazo?
7. El problema institucional y el rule of law inexistente: así no habrá petróleo.
8. El “chavismo” petrolero y la oposición política en la AN: simetrías socialistas.
9. Renta petrolero-negativa? Habrá que” desconstitucionalizar” el petróleo.
10. PDVSA y el Estado: el costo del “petroestado”.
11. PDVSA y el Gobierno: agente y principal.
12. Caída de la competitividad de los petróleos venezolanos, una renta petrolera negativo.
13. Venezuela no es hoy un productor marginal.
14. Empresas mixtas: Mitos, mentiras y falsas creencia.
15. ¿ …y la “constitucionalización” del petróleo?
16. …la producción cae y las empresas mixtas se suman al colapso de la empresa estatal.
17. Socialismo petrolero, la ideología del petróleo, el PetroEstado, rentismo y ruina
18. Derechos de propiedad difusos, “recuperadores” viejos mites que perduran.
19. Mitos viejos se convierten en mitos nuevos.
20. …la ideología del PetroEstado…maximizar el ingreso fiscal
21.…menor producción, mayores precios, mayor renta fiscal y menor producto bruto del sector petrolero, récipe del colapso.
22. ¿Qué hacer? ¿Recuperar o refundar? ¿Propiedad de quién?
23. Eliminar el monopolio y la propiedad estatal sobre contratos.
24. Abandonar la OPEP
25. Colapso del Estado propietario y productor; el fin de esa historia
26. La política se niega a exorcizar su rentismo.
27. Escribir un rule of law petrolero y “desconstitucionalizar” el petróleo.
28. Rentismo inercial e intereses políticos: enemigos del futuro.
29. Los recuperadores confían en recuperar y reproducir el PetroEstado colapsado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *