Venezuela puede enttrar en turbulencias financieras en cuanto a su capacidad de pagos, deuda denominada en dólares y pagos en bolívares. En sus obligaciones en dólares, todo depende del flujo de caja de PDVSA, en rojo por ahora, lo que le impide, dada las enormes obligaciones «fiscales» tanto en el mercado local como en los acuerdos con sus clientes en el mercado internacional, incrementar las ventas de dólares al BCV (reservas internaciones) y en consecuencia pagar su contribución fiscal. Los niveles de riesgo, medidos en los CDS de 5 años, han crecido por encima de los 1000pb, los mercados prendieron sus alarmas. Aparentemente ni Maduro, ni Giordani, ni Merentes ni Ramirez, se han dado cuenta, o sus planes son llegar a las medidas «heroicas», acumular costos sobre los ciudadanos.

Desde Octubre 2012 Venezuela entró en una severa crisis de balanza de pagos, ampliamente visible en la caída de las reservas internacionales. Dado que el 96% de las reservas tiene origen en las exportaciones netas de petróleo, era obligatorio analizar los estados financieros de PDVSA para emprender las razones de su acelerada caída, fenómeno que también ocurría en los otros fondos y depósitos de divisas del Estado en el mercado internacional, pese a que no de disponen balances que verifiquen esas corridas, esas cuentas son editadas por el BCV en sus publicaciones.

De la contabilidad económica nacional se conoce que una crisis de balanza de pagos (drenaje de reservas internacionales) es causada –en ausencia de shocks externos negativos, como caída de precios del petróleo- por un desequilibrio fiscal, un creciente e insostenible déficit fiscal, y eso es lo que ocurre. Y en nuestro caso esa causalidad es aún más marcada porque el petróleo que alimenta el fisco, gobierno, es el mismo que alimenta las reservas en el BCV. La economía le pasó factura a Chávez-Maduro, un crecimiento del gasto público a niveles de sus insostenibilidad trae malas noticias, inflación con tendencia a hiper, escasez de divisas y bienes y servicios, y empobrecimiento. Con eso no podrá el socialismo, ni las amenazas de Maduro

La demagogia del Maravilloso Mago de Oz

Durante más de nueve meses el gobierno y sus ministros como la comparsa del Maravilloso Mago de Oz jugaron con la opinión publica prometiendo cada tres meses una nueva alternativa cambiaria, mientras se observaba que las reservas continuaban cayendo con velocidad y que los pasivos del estado entre intereses y capital de la deuda pública se estaba pagando con “vacas” conformadas entre las distintas dependencias oficiales que mantenían cuentas de divisas en el mercado internacional. En realidad el gobierno drenaba las reservas internacionales, y manteniendo en sus depósitos en el exterior algunos fondos para atender sus emergencias, financieras y otras minucias revolucionarias.

En escasos meses el gobierno devaluó al bolívar hasta 150% entre CADIVI y SICAD. Como toda crisis de balanza de pagos con ese subyacente creciente déficit fiscal, el BCV cubrió rápidamente su oficio de caja grande para financiar monetaria e inflacionariamente el déficit fiscal, en la calle el “pueblo” lo paga con inflación, y pese a la represión por contarles y otros mecanismos de represión política, el deterioro del poder de compra del bolívar no se detiene en nuestras estimaciones el 50%- el doble de la “inflación oficial” que el BCV mide – mensualmente. El entorno se acerca peligrosamente a una hiperinflación, esta es la ocurrencia natural y más común en condiciones como las que hoy muestra la economía venezolana.

Lo que es un problema económico sencillo aunque costos resolverlo, cuya curación se efectuá con los debidos ajustes, recorte del gasto público, devaluación del bolívar y eliminación de los controles, renuncia del gabinete económico, eliminación de los controles de cambio y de precios, todo consecuentemente sellado con un acuerdo político, -cuando se vive en democracia-, se convirtió en un serio problema político por la tozudez del gobierno del Presidente Maduro en asumir su responsabilidad de recuperar gobernabilidad fiscal y monetaria y establecer el plano de reglas que devuelva la economía a un crecimiento sustentable, y detener la espiral de pobreza que la inflación y la escasez, de bienes y divisas, está produciendo.

El Presidente tiene nueve meses ofreciendo “medidas”, la gente pareciera estar perdiendo la paciencia, en el ambiente se respira inestabilidad política y social, la protesta social en la calle y las consecuencias de la crisis de balanza de pagos en pleno desarrollo: escasez e inflación y la economía sumida en una severa contracción económica. Así, el problema cambiario causado por la crisis de balanza de pagos se convirtió en un serio problema político por la evasión del gobierno a resolverlo y en una máquina de fabricar pobres. El venezolano vive un entorno de precios altamente distorsionados por el enorme diferencial entre el dólar libre y el dólar de CADIVI, brecha que seguirá ensanchándose ad infinitum hasta que se enfrente con el natural récipe, eliminar la madre de esas distorsiones, el control de cambio.  El problema cambiario, es entonces un serio problema político, y una bomba social y política, ni Giordani, ni Merentes ni Maduro parecen comprenderlo; o su juego es topo a todo!

Desmontaje del control de cambio: bimetalismo

Como resolverlo? Sencillo, en lo político se requiere de un acuerdo de unidad nacional, el desmontaje de los controles de precios y de cambio, el retorno a sus antiguos dueños de aquellas empresas y tierras confiscadas, la reprivatización de las empresas nacionalizadas cuyo futuro es turbio en manos del Estado, es perentorio su privatización, y esencialmente, esa unidad nacional en la Asamblea Nacional debe reestablecer el Estado de Derecho y las libertades económicos, redactando un estatuto o ley organica dirigido a reforzar los derechos de propiedad, requisito sine qua non para que opere un mercado cambiario sin represión. De manera. Sin nada de esto, no habrá inversión extranjera ni inversión nacional, al menos que Maduro y sus tutores quieran lo contrario, y a juzgar por Cuba, esa parece ser la oferta Maduro.

Que todo el mundo, sector privado, gente y sus empresas, puedan ofertar la divisa en el mercado local, comprarla y venderla libremente y a los precios de mercado, precios estos que estarán pendientes que la disciplina fiscal y el buen gobierno garanticen como en cualquier sociedad normal, que los incentivos naturales de mercado impulsen el crecimiento económico sobre bases sanas del capital privado. PDVSA volvería a un esquema de disciplina financiera disponiendo de los fondos requeridos para su actividad industrial y una urgente reforma de las leyes que rigen las finanzas públicas para eliminar la prerrogativa fiscal de administrar fondos en moneda internacional y dejar esas actividades al BCV y al público a administrar las reservas internacionales, mientras dure la transición a un régimen monetario abierto al ritmo natural de los precios del petróleo.

Consecuencialmente, el dólar y el mercado cambiario se ajustarían a un esquema de flotación, la cual puede ser intervenida por el BCV para corregir fuertes vaivenes derivados de ciertos shocks en el manejo de las finanzas públicas, así como shocks externos por deterioro en los términos de intercambio. Es necesario acudir al FMI para solicitar una facilidad financiera en la balanza de pagos (BCV) y aprovechar que en las actuales condiciones el FMI no está aplicando condicionalidad en sus préstamos de asistencia a la balanza de pagos. Ello traerá calma en los mercados, en condiciones similares como ocurrió en 1989 y en 1996.

Hay una buena cantidad de medidas que siguen al desmontaje del control de cambio, a la administración del régimen, que garantice la convertibilidad del bolívar. En conjunto a ello hay que poner la casa fiscal en orden y devolverle al BCV la independencia requerida para que cumpla sus objetivos de inflación y estabilidad monetaria, es decir, para blindar la balanza de pagos en una economía que no debiera tener –dado el volumen de divisas que produce– controles ni racionamiento, ello es un atentado a los derechos de propiedad y la democracia es consustancial al régimen de libertades económicas.

Regimen bimetalico con libre flotacion

Además hay que eliminar todas las restricciones políticas e institucionales en decenas de leyes y decretos que han amarrado y descapitalizado al sector privado venezolano para que pueda invertir y producir, es decir, lo que llamamos un shock de oferta para que el productor venezolano se rencuentre nuevamente con el mercado local y pueda ser nuevamente el sector creador de empleo más dinámico de la economía venezolana

En primer lugar corregir las distorsiones fiscales y monetarias que medran entre fondos soberanos, FONDEN, etc., instituciones financieras públicas, el Tesoro (Min Finanzas) y el BCV en ese sentido, devolver la liquidez internacional (divisas) en esos fondos e instituciones financieras, incluido el Tesoro al BCV, así se elevara el volumen de reservas internacionales requerido para proteger cada bolívar en circulación. Por cierto un régimen similar le ha dado muy buenos resultados en Brasil, Perú, Chile donde el público puede obtener dólares desde cualquier cajero automático de cualquier banco. Vean ese ejemplo, pero además esos regímenes bimetálicos son los que existen naturalmente en el mundo desarrollado que se sincroniza por lo general en tres monedas: el dólar, el euro, el yen, y en camino el renmimbi.

En segundo lugar, autorizar al BCV a que elabore el régimen de circulación monetaria de la divisa internacional, es decir, aperturas de cuentas en divisas en la banca nacional y establecer un régimen monetario que permita contabilidad esos fondos en cuentas en la banca como parte de la liquidez internacional en poder el BCV.

En tercer lugar reordenar el gasto público para que la economía retorne a un grado de controlabilidad y auditabilidad, es decir, el respeto a las reglas fiscales, de manera que los organismos y empresas que hacen actividad fiscal distinta a su natural actividad económica y financiera transfieran al gobierno central de las coordenadas del gasto público, el caso de PDVSA. De esta manera, el gobierno central transferirá las obligaciones ad-hoc del gasto público a sus entes naturales, la administración descentralizada, es decir, el respeto a la norma de subsidiariedad que permita un uso racional e inteligente de los fondos públicos.

Con ese arreglo fiscal y monetario, el gobierno podría establecer el timming para el desmontaje cambiario y regresar a la libre convertibilidad. Una moneda libremente convertible, no podrá ser devaluada, el mercado apreciara o depreciara de acuerdo a que el gobierno y el BCV cumplan sus funciones debidamente. Un país no se desarrolla con una moneda en constante depreciación, una moneda fuerte significa que la inflación ha sido alienada del régimen económico, que los ciudadanos tienen confianza en su moneda y su país para invertir y ahorrar y que la economía es capaz de aprovechar eficientemente sus ventajas comparativas y competitivas.

Tal cual como en ocasiones anteriores la devaluación de Enero por conocidas razones fiscales y de balanza de pagos, trae una severa contracción económica, sin ningún beneficio económico o social a cambio. Nada nuevo en la economía venezolana de los últimos treinta años. La devaluación de 1983 trajo una contracción severa, lo mismo ocurrió en 1989, en 1996, en 1998, en 2001; las razones las mismas, un cambio brusco de precios cae sobre la demanda contrayendo el poder de compra del bolívar, lo cual induce simultáneamente una caída en la producción y en el empleo.