LA ECONOMIA POLITICA DE UNA ENFERMEDAD CATASTROFICA: Venezuela está enferma

Alexander Guerrero E.

Han pasado largos 14 años, desde la elección de Chávez como Presidente de la Republica. Se supo de inmediato que no sería más de lo mismo, aunque la gente le tomo mucho tiempo para aprender nuestras alertas, no era más de lo mismo, sino peor de la mismo.

La funesta decisión de la CSJ de ese año de otorgarle una guadaña para acabar con los poderes públicos recién electos, no fue una inocentada –naive- de los magistrados que aprobaron la convocatoria para una Asamblea Nacional Constituyente «originaria». Interesante destrucción, que anunciaba un «auto suicidio», unos poderes recién electos semanas atrás, serian desmontados por la ANC, es decir, una guadaña pública. Ni siquiera el 5 de Julio de 1811 la constituyente fue originaria, pero la CSJ así lo quiso, el daño que se le hizo a la Republica, ha sido inmenso.
No es primera vez que la Republica se suicida, así lo hizo Páez cuando trajo a JT Monagas, el primer Chávez del siglo XIX, este terminó saliendo de Páez..

1. La guadaña constitucional y la emboscada sobre las libertades económicas.

Vinieron los cambios constitucionales, y el debilitamiento por vía constitucional del Estado de Derecho y las libertades económicas, pocos tomaron en serio esos cambios; la suerte de la economía privada estaba ahora sujeto al ritmo destructor de la misma guadaña que había acabado de un solo swing con el poder judicial, el poder público y el poder legislativo. Con el tempo, muchos se dieron cuenta cuando les bajaron la santa maria. Después de todo, la economía venezolana durante décadas venía atada al carro del rentismo, y en cierta dependencia del estado y su poder redistributivo, no en balde todos compartían la idea que el petróleo debería estar en manos del Estado/Gobierno, el Gran Consenso Nacional seria el abono de los cambios en la economía política, que hemos conocido en estos catorce años.

Los derechos de propiedad comenzaron a desmoronarse como castillo de naipes, y el marco jurídico construido con más de 500 leyes durante apenas dos legislaturas, privilegió al Estado sobre los ciudadanos y sus propiedades, activos, y sus economías. En términos de economía constitucional, el Estado había sido reconstruido para subyugar a los ciudadanos, contrario a la tradición constitucional que en esa materia iniciaron los americanos, donde la constitución se escribió para proteger a los ciudadanos y regular la acción del Estado y el gobierno a mantener las libertades de sus ciudadanos.
Las constituciones venezolanas y la del 99 aun con más fuerza y con nutrientes de un rancio marxismo, trajo no solo la regulación de los derechos económicos, sino la penalización de la actividad económica, al mismo tiempo que se sembraba de derechos cuasi-naturales tales como derecho a la vivienda, a la pensión, a la salud, a la educación, es decir, los ciudadanos no necesitaban trabajar para lograr sus metas personales y en colectivo, las sociales, el Estado por obra y gracia de un espirito realengo, se encargaría de eso.

El constituyente pensó que el petróleo alcanzaría para todo eso. Casi década y media, la sociedad se ha empobrecido considerablemente, y bajo un inmenso ingreso petrolero, el objetivo del gobierno ha sido, el control del poder político por la clase política gobernante, lo cual era natural se sustituyeran algunas premisas constitucionales. La máquina de hacer pobres se puso en movimiento, esta vez financiada con petrodólares. Aun la «inteligentzia» venezolana no comprende que todo el petróleo en el subsuelo no alcanza para que cada familia venezolana tenga todo, sin trabajar. El control del poder político requeriría de mecanismos administrativos, reglas y un débil marco jurídico para poder depredar la riqueza que los venezolanos fuesen capaces de producir. Ejemplo, al término de la farra fiscal del 2012, el país amaneció el nuevo ano, 2013, con dos severas crisis, de balanza de pagos y fiscal!

2. El windfall petrolero y la descapitalización del sector privado

El windfall petróleo desde el 2004, permitió al gobierno utilizar los controles de cambio y precios como mecanismos de control social, en lo político, y de depredación de la economía privada, en lo económico, una evidente relación de precios relativos en favor de la producción en los mercados internacionales fue acabando con el capital físico y el capital humano de la industria venezolana. La expansión del sector público permitió absorber a aquellos venezolanos que la economía privada iba desempleando en el camino, en virtud del grado de desinversión y descapitalización a que fue inducida por reglas anti mercado, y por cientos de leyes reguladoras y punitivas de lo económico.

El cálculo del gobierno para destruir la economía privada no fue escondido, era agenda era pública, en cada discurso del Presidente, en cada acto legislativo de la AN, y en cada decisión de algún tribunal el objetivo era explicito, reducir la actividad privada organizada hasta dejarla a nivel de bodeguero. De esta manera, el Estado y el gobierno y su clientela mercantilista local e internacional, en Cuba, y en el Mercosur, en Nicaragua, en Rusia, China, Bielorrusia, Irán, iban apartando al productor local, convirtiéndolo primero en importador neto, y luego desplazado de la balanza de pagos a través del control de cambio. El Estado se convirtió en el 1er importador en la economía, además del 1er exportador por el petróleo. La nómina del sector público creció compensando parcialmente el desempleo del sector privado, el capital humano sufrió empobrecimiento voraz, solo compensado con indicadores de igualdad que expresan que la gran mayoría de los venezolanos sobreviven con salarios alrededor del salario mínimo sin mucha dispersión, es decir, somos más iguales en la pobreza que en la riqueza.

El sector privado se fue convirtiendo esencialmente en pequeños núcleos privados en los servicios y el comercio, sin mayor poder económico, y desde luego sin proyección política La naturaleza emprendedora del venezolano fue amilanada con la proliferación de agencias, créditos, y arreglos mercantilistas con el gobierno, la sociedad rentista se expandió al ritmo que el rentismo petrolero se extendía, y por agenda desde luego, una buena porción de la economía privada perdió su sentido de sustentabilidad en el largo plazo, vivíamos para el corto plazo, desbancar a un rent seeker o rentista es más fácil que acabar con un emprendedor.

A muchos les queda la esperanza de sobrevivir y luchan con fuerza, más allá, en las penumbras del socialismo, se les ofrece la posibilidad de socializarse y asociarse al gobierno. Veamos estos números; el gasto público, además del gasto del resto de las empresas públicas y petróleo constituyen el 75% de la economía nacional, la empresa venezolana relegada a algunas industrias fundamentales en el agroindustria, amenazadas por la vitualla que el Estado trae del Mercosur. Así la industria manufacturera transformadora y ensambladora, integrada al mercado mundial, incluida la agroindustria, es hoy la mitad en términos de su producto de lo que era hace 14 anos.

3. El Estado desplaza al sector privado, reduce el acervo de capital de la gente

El gasto público, es decir, el Presupuesto, más créditos adicionales, y otros fondos fiscales para presupuestarios construyen hoy el 50% del PIB, exactamente el doble que en 1999, y la nómina del Estado/gobierno es la mitad del mercado laboral formal, y desde luego una buena porción del mercado laboral informal. En doce años, el acervo de capital privado ha sido reducido al 33% del total, reduciéndose de un 70% que componía el capital nacional en 1999, hoy es apenas el 33%, es decir, partido por la mitad, lo que refleja la desinversión, la forzada y la natural, expresada en lo que acotábamos arriba, como la descapitalización del sector privado.

El Estado ha crecido, por expropiación, por nacionalizaciones, y por vía del gasto aprovechando una tasa de cambio oficial con mercado privilegiado, mientras sometía a la empresa privada y a la gente a un mecanismo de racionamiento y depredación desde febrero 2003. La economía de depredación era muy sencilla, un dólar barato para el Estado/gobierno y un dólar caro para el sector privado. La ruta de descapitalización estuvo trazada por años, pero solo se podía aprender en carne propia. Al empresariado privado organizado, quizás no le quedaba otra que navegar por ese camino de depredación.

La empresa extranjera, igualmente se ha descapitalizado, las de punta, petroleras, muchas fueron nacionalizadas, algunas se arreglaron para mantenerse con vida, sin embargo sus utilidades están represadas por el control de cambio, muchas ante sus empresas matrices estarían contablemente perdiendo, saltar las barreras de salida, en muchos casos es la única salida. Empresas internacionales del mercado de medicinas, por ejemplo, se fueron, hoy importan desde países vecinos; otras de productos de consumo masivo también, y unas muy grandes hacen maletas para irse. Venezuela era el centro pivote de muchas filiales de corporaciones internacionales para América Latina, ahora existen acá como subsidiarias que dependen de sus nuevas patrias, las que acogieron como centro de sus negocios en América Latina. Perdimos ese filón competitivo.

4. El reforzamiento del Estado rentista en la agenda de gobierno.

El gobierno acabo con la CAN, la comunidad andina, especie de unión aduanera donde nuestra balanza comercial era superavitaria, se rompieron los nexos económicos e intra-industriales que se habían constituido entre empresas nacionales y locales en el mercado andino por espacio de treinta años, todo un capital. Eso fue destruido y canjeado por el Mercosur, donde Venezuela, es decir, el Estado venezolano y el gobierno eran esperado como un gran cliente de la vitualla agroindustrial e industrial que se produce en Argentina y Brasil.

Con estos dos países se organizaron estructuras rentistas entre el Estado venezolano y empresarios privados que ha destruido capital privado nacional. Leche, pollo, carne, soya, maíz, aceites, y el 75% de la arepa venezolana vienen del Mercosur, un mercado en el cual somos solamente importadores, exportamos, ala hidrocarburos, y capital en términos de préstamos blandos a nuestros competidores para que compitan en plano de privilegio con empresas venezolanas.
El impacto político dado esos enormes intereses que el gobierno de Chávez y Maduro le han ofrecido a Argentina y Brasil es inmenso, la injerencia política no se ha hecho esperar, ya se vio en la actitud filibustera de Brasil y Argentina a ingresar a Venezuela en el Mercosur por la puerta trasera. En definitiva, cual es el retorno en términos de costo beneficio para dejar la CAN y entrar al Mercosur? El gobierno lo suma como un éxito, destruye al productor nacional, eso era lo que tenía en la agenda.

En esencia, la enfermedad catastrófica de la economía venezolana se ha extendido como una pesada metástasis por todo el organismo económico del sector privado, y desde luego del sector público, las empresas emblemáticas, Venalum, SIDOR, electricidad, PDVSA, CANTV, también se han descapitalizado en función del beneficio fiscal y de fondos que han terminado en manos del gobierno. Lo curioso del discurso oficial, el del Ministro de Economía, es que él llama a acabar con el rentismo, pamplinas fritas, el Ministro que tiene 14 años dirigiendo la economía política desde los ministerios de Cordiplan, BCV y Economía y Finanzas es el culpable genérico, sus políticas, de destrucción de mercados blancos, para imponer mercados negros, se ha apalancado en el ingreso petróleo.

5. Del pre-capitalismo al socialismo: el poder económico del Estado

De esta manera, al descapitalizar el sector privado y al mismo sector público, la dependencia en términos de balanza de pagos y fiscal del ingreso petrolero de la economía nacional se ha doblado en este periodo y ello ha ocurrido no solo por el alza en los precios del petróleo, sino que inclusive PDVSA ha puesto su producción de petróleo a futuro, una especie de hipoteca petrolero en los acuerdos financieros con China, lo que en los hechos es trasferencia adelantada al fisco, como ingreso fiscal a ser redistribuido a través de los mecanismos de apalancamiento y rentísticos del gobierno, fondos y gasto fiscal.
Los chinos quienes tienen tres milenios comerciando con el mundo, ya han disparado sus alarmas, les pudiera estar pasando lo mismo que a nosotros, si PDVSA se descapitaliza por presión fiscal del gobierno, como hará para cumplir las metas de los acuerdos con China. En este país, ya se discute del riesgo-Venezuela, por incumplimiento de los contratos, por ello los litigios que pudieran ocurrir serian ventilados en las cortes –chinas – de Singapur, tal cual como lo estipulan los convenios con China.

La enfermedad deja sin lugar cualquier arreglo económico, como el que en estos días ha sido convocado como unas supuestas «medidas económicas», cuando en realidad lo que hemos tenido es devaluación del bolívar, léase expresión del impuesto inflacionario, y de la cual no se escapara nadie. Quedan por venir los ajustes tributarios, al IVA, a las transacciones financieras y la reforma al ISLR, con el objetivo de meter la mano del gobierno en los bolsillos del venezolano, al gobierno no le alcanzan los 113 dólares que hoy registra el precio del petróleo. Esos impuestos, junto al mencionado impuesto inflacionario, constituyen los mecanismos mediante los cuales, el gobierno transfiere a la fuerza poder de compra de la gente al fisco, a cambio de nada, a cambio de inflación, desempleo y pobreza.

6. Las tales «medidas» no son políticas económicas, traen pobreza y frustración

Las «otras medidas» fueron embaladas en un reforzamiento del control de cambio con CADIVI ahora en plan de racionamiento sistemático del dólar, y con ellos el impacto económico de un crecimiento negativo severo, entre inflación (45%) y una contracción económica (-4.2%) y un desempleo (11%) para este año, los venezolanos tendrán el costo social de un esquema económico que solo vive de la renta fiscal de origen petrolero. Sin embargo, consecuencias no intencionadas «, la voracidad fiscal, requería de todo el petróleo ingreso fiscal, así se descapitalizaba la industria petrolera y la gallina de los huevos de oro, veía arder sus entrañas, refinerías destruidas, mercados naturales y de bajo costo económico, dejados de lado por el prurito ideológico que no requiere de un balance de costo beneficio, terminaría hipotecando el petróleo en las entrañas para incrementar el ingreso fiscal que el gobierno requería para crear el socialismo perfecto, el socialismo donde todos somos pobres, es decir, la equidad es absoluta!.

Así, todos, o la mayor parte de esos todos, dependerán del Estado, por ello no tendrían vocación política, el régimen montaba su sistema de servidumbre y empobrecimiento, y al final, hasta empresarios y pueblo, quedarían en manos del gasto público y el petróleo. Los ideólogos del régimen anunciaban que disminuirían el rentismo petrolero, en realidad nunca lo entendieron, lo que ellos perseguían era incrementar la presión tributaria sobre el ciudadano y el empresario, con lo cual estarían rebobinando el ingreso petrolero que percola a la economía a través del gasto público –Presupuesto- y del llamado gasto social, pero gasto público al fin; es decir, el gasto de la Republica, cuyo ingresos son petróleo e impuestos, nada más, el resto de las cosas vendrían de los productores de los clientes internacionales del petróleo, entre ellos el Mercosur.

7. Las dos enfermedades: la del Presidente y la de la Republica

La enfermedad del Presidente, de la cual el gobierno, -incluido el Presidente, desde luego, de manera irresponsable faltarían a su obligación de informar verazmente al país del verdadero estado de salud del Presidente cualquiera que sea el desenlace final. Algo tan normal en el mundo de declarar a un Jefe de Estado incapacitado para gobernar se convirtió en una gran perturbación para la vida normal de la Republica. La fatalidad hizo coincidir el periodo más delicado en la salud del Presidente con el malestar económico y las consecuencias de la irresponsabilidad fiscal así como los efectos nocivos que sobre la sociedad tenía la destrucción por agenda de la economía privada.

Una curiosa y enorme fatalidad hizo que todos esos hechos coincidieran, el país termina el 2012 habiendo reelecto al Presidente y gobernadores, para que a las pocas semanas la incertidumbre político-institucional causada por la ausencia del Presidente y la carencia de legitimidad política en la calle por parte de los suplentes en la Presidencia y en el gobierno, bajo una legalidad precaria, la economía y el país se paralicen. La crisis fiscal y de balanza de pagos, crisis que suelen venir agarradas de las manos en Venezuela, explotó frente a los Ministros encargados de la Economía, quienes mostraron una enorme incompetencia para atender los problemas no económicos, sino aún más sencillos, de diseño un conjunto de políticas económicas que colocaran al país en ruta de creación de riqueza.

Pero no, la respuesta fue desmesurada, garantizar que la devaluación le diera al gobierno el ingreso fiscal que en años anteriores habían derrochado y gastado. El «ajuste» cambiario, o devaluación del 47% vino sin que se eliminaran los controles de precios y de cambio, garantiza que la inflación y otros esquemas de compensación salarial, como el salario mínimo, y el ajuste de salarios aguas arriba en la escalera salarial se rebobinen sobre sí misma, dejando solo la ilusión monetaria sin que ello implique en una mejora del poder adquisitivo del bolívar.
Con un precio del petróleo en 113 dólares el barril, el bolívar es devaluado en 47%, inaudito, porque con esos precios del petróleo, lo que ocurriría naturalmente en una economía abierta y sin controles es una natural apreciación de la moneda, en este caso, el bolívar. Pero como la economía se maneja sobre criterios no científicos, sus resultados son tan bizarros como este.

8. Los mercados negros del socialismo: dólares, viviendas, vehículos, alimentos.

La devaluación se convirtió en solo costo, y ningún beneficio, el gobierno dejo los controles y con ello la expectativa que cada vez que el gobierno requiera de dinero, volverá a devaluar. Venezuela entre peligrosamente en el desfiladero de una hiperinflación de dos dígitos altos o tres dígitos, los controles de precio de y cambio, seguirán teniendo al productor nacional y a la balanza de pagos bajo el riesgo de una escasa oferta de divisas, la presión para devaluar nuevamente, no desaparece, por el contrario, allí esta.

El mal de todos al final son las dos crisis en la balanza de pagos y la fiscal, la misma enfermedad, los dos lados de la misma moneda, y sus corrección, a la cual el gobierno suplente ha decido no hacer, nos repotenciará todos los efectos perversos que hoy muestra la enfermedad catastrófica de la economía nacional, una insurgencia por todos lados de los mercados negros, -una manía del socialismo- el dólar, leche, carne, harina, aceite, en el rubro de bienes producidos por Leyes de mala calidad ensambladas para penalizar la actividad económica privada; la de Arrendamiento trajo el mercado negro para alquiler y venta de viviendas; en el mercado de automóviles, ya irrumpió el mercado negro y aun la Ley no se ha aprobada.

Estamos apenas comenzando, los mercados negros son hijos de los controles, de la escasez, del racionamiento, de la destrucción de empresas y de los incentivos del emprendimiento, de la tragedia de los comunes, donde todo es de todos, pero nada es de nadie. Así estamos frente a una economía que fue hundida en una catastrófica enfermedad, reducir la economía privada al mínimo, hacerla dependiente del Estado/Gobierno, una enfermedad que acabo con Cuba, Corea del Norte, Rusia, China y media Europa y casi toda África, una enfermedad llamada socialismo.