IMPACTO POR INCERTIDUMBRE DE ENFERMEDAD PRESIDENCIAL

Alexander Guerrero E

Los resultados económicos,  aun no publicados del 2do Trimestre del corriente año, no podían ser menos desalentadores; muestran una actividad económica que revierte en contracción nuevamente; razones conocidas, inflación, desinversión, caída del consumo, racionamiento de divisas y energía eléctrica, elevado endeudamiento público y particularmente por deterioro de los derechos de propiedad. Los efectos sociales y políticos los vemos a diario con el creciente descontento social  expresado en paros, manifestaciones de protesta , lo que en conjunto, unido a las perversiones económicas de la revolución, controles de precios, del mercado de divisas y estatificación de las actividades económicas más rentables han impuesto un cuadro de ingobernabilidad prácticamente insostenible.

Pero, las cosas no terminan allí, ahora se incorpora a ese cuadro de ingobernabilidad la incertidumbre producida por el gobierno en torno a la enfermedad del Presidente, un hecho que debiera ser considerado totalmente natural y que debió ser comunicado al país sin complejos de manera que los venezolanos conozcan que en los extremos hay consideraciones constitucionales y legales que impiden que un país se sienta a la deriva por la no presencia e inclusive por la incapacidad para ejercer las labores de gobierno. Esa asimetría informativa ha dado origen a rumores y bolas que han inducido comportamientos erráticos del consumidor y agentes económicos en compras nerviosas y desinversión, todo lo cual rebobina sobre la economía en el círculo vicioso de la contracción económica. La inflación del desempleo, las dos enfermedades de la economía constituyen las válvulas de escape de esa incertidumbre de la estructura económica.

En el corto plazo, esa incertidumbre causada por un gobierno que actúa en la oscuridad en un cuadro de profunda desinformación similar al modelo informativo que funcionaba en países comunistas en Europa y otros y que se mantiene en Cuba y Corea, conforma un esquema de represión política por tener a los ciudadanos desinformados de los acontecimientos personales de los hombres de gobierno, en este caso del Presidente.  No se explica,  al menos que los dirigentes “políticos” del gobierno al se hayan creído su cuento por endiosamiento y culto a la personalidad de la “invulnerabilidad”  del Presidente, que al país se le tenga en un vilo, en medio de un vacío de gobierno, por  un hecho absolutamente normal como  la enfermedad de un Presidente.

En los extremos la constitución y las leyes contemplan mecanismos –en democracia, por supuesto para suplir la falta temporal o definitiva del Jefe del Estado. En Paraguay, por ejemplo, su Presidente actualmente recibe tratamiento para el cáncer en Brasil, algo normal en este mundo integrado, la gente allí está informada al detalle. La Presidenta de Brasil parece estar pasando por algo similar. Esos países marchan de manera normal, en cambio Venezuela se hunde bajo una gran incertidumbre lo cual afecta la vida normal del país y negativamente el desenvolvimiento económico.

Desde luego, el efecto que eso causa podría ser contrario a la expectativa oficial, dado que el gobierno del Presidente Chávez se ha montado sobre un esquema autoritativo y personalista que ha hecho que las decisiones de Estado, entre ellas las económicas en lo fiscal y monetario solo llevadas a cabo personalmente por el Presidente.  Los shows dominicales y las cadenas del Presidente durante estos años se ha constituido en eventos informativos de decisiones de políticas públicas y económicas en precios, administración de divisas, controles sobre las economías del sector privado, violación de contratos firmados por la Republica, cambios legales son exigidos a la medida del mandato autoritario desde esos foros presidenciales,  así como atentados y expropiaciones  de los activos en propiedad de personas, y hasta para intervenir en los asuntos de otros poderes, a los que se les suponía independencia. De esta manera, ministerios e instituciones –BCV – se convierten en accesorios de los anuncios presidenciales. En ese marco, sostener un esquema represivo vía desinformación y una amplia asimetría informativa, impactara negativamente en las decisiones económicas de la gente y sus empresas ya bajo la presión de la recesión que de nuevo se hizo presente en el 2do Trimestre del presente año, como comentamos al inicio de esta nota. Es evidente que al gobierno estas cosas no le preocupen, su talante de gobierno se riñe con las normas elementales de vivir en democracia.

Así los venezolanos sienten un vacío de gobierno – ahora un componente adicional a la ingobernabilidad mencionada arriba– y ello es letal para el desenvolvimiento de los asuntos económicos y financieros. El gobierno ha tratado de compensar en parte el impacto causado por la incertidumbre político-institucional mencionada, recomprando bonos de la Republica y PDVSA para alimentar el SITME, y probablemente para aliviar el costoso servicio de la deuda pública del corriente año y de años subsiguientes.  Ello ha empujado al alza los bonos especulativos venezolanos tanto los emitidos por el gobierno (soberanos) y por PDVSA (corporativos). Así el mercado financiero y la actividad económica de la economía real se ven sensiblemente afectadas vislumbrando un cuadro intensamente recesivo para el resto del año en curso.