El Presidente entrego a la AN, y entre gallos y medianoche, sin un estudio inteligente que midiera su impacto, la AN le aprobó al gobierno 10 mil millones de dólares “nueva deuda”. De esta manera en el Presupuesto de 2011, el 30% el ingreso fiscal va por la vía del endeudamiento, nada más cerca de un colapso fiscal que el voraz endeudamiento de los últimos años.

Al parecer, en el gobierno piensan que el impacto de la deuda en la economía es neutral, lo cual desde luego ni siquiera en el socialismo. Recordemos la “quiebra” fiscal en la vieja URSS en 1990, cuando una generalizado cesación de pagos declarado por el gobierno soviético de entonces se debió al inmenso volumen de deuda acumulada, la cual era impagable. Empresas, minas y petróleo fueron vendidos –léase rematadas- en el mercado ruso a rublo la acción para conseguir dinero con que pagar o servir la enorme deuda del estado soviético tenia contra su población. El impacto de la pobreza causada por ese fenómeno fue tan grande que aun, 20 y tantos después en Rusia existen grandes concentraciones urbanas y agrarias circundadas por la pobreza.

Ayer en Europa; Grecia, Portugal, España, Islandia, Irlanda causaron un tremendo impacto en los mercados y en sus poblaciones cuando la CE conoció que no solos algunos gobiernos habían mentido respecto de sus deudas públicas, sino que la acumulación de deuda era insostenible por lo que el impacto en desempleo, cierre de empresas y recesión es elevado. Allí, la CE, Japón, China, FMI, asistieron financieramente esos países, pero a cambio de la aplicación de programas de austeridad con elevados costos sociales que término derrotando a los socialistas que gobernaron esos países. La situación social y económica es delicada, y vendrán años de grandes sacrificios.

En Venezuela, ocurre algo similar, en una década el gobierno ha recibido solo del petróleo más de 700 mil millones de dólares, además que el ingreso fiscal por deuda pública creció cuatro veces, hasta llegar a los 100 mil millones de dólares, contabilizando acá la deuda de PDVSA que en última instancia es deuda pública, será asumida por la Republica cuando PDVSA no pueda con esa deuda, y ello está cerca, porque el gobierno ahora se come la gallina después de acabar con los huevos y grandes obligaciones financieras –créditos chinos- han sido colateral izados e hipotecados por las reservas petroleras.

PDVSA está descapitalizada, no invierte, endeudada y sus instalaciones convertidas prácticamente en chatarra por la revolución, el peso de la desinversión se siente en los accidentes que a cada momento irrumpe en las instalaciones de PDVSA. El efecto neto de ellos es la caída en la producción de petróleo en un millón de barriles diarios.

Ese ingreso petrolero caído ha sido “compensado” con endeudamiento, y este ya se lleva, el servicio de la deuda más mas de la mitad del ingreso fiscal petróleo, dinero que deberían tener las escuelas, los hospitales, la vialidad, la infraestructura, electricidad y aguas. Pero no, el derroche ha alcanzado tales dimensiones que corre el riesgo de ser inauditable. Y no solamente eso, sino que desde hace años los mercados para aceptar las emisiones de deuda tanto del gobierno como de PDVSA han exigido altos intereses; 12,75% en promedio los últimos 7 mil millones de dólares en bonos colocados en el mercado.

Es decir, el mercado considera a Venezuela país de alto riesgo, es decir “riesgo especulativo” que es la denominación de los mercados, y todo ello en un tiempo en el cual el precio del petróleo ha explotado. Por ejemplo, México, Chile, Perú y Brasil son riesgo “grado de inversión” sus bonos en el mercado intencional pagan intereses a tasas del 4-5% más de la mitad del interés que paga Venezuela.

Un curioso fenómeno ocurre, el mercado financiero internacional, calificadoras de riesgo, banca de inversión y fondos especializados en comprar deuda especulativa, ya no creen los escenarios fiscales del gobierno. Venezuela junto a Argentina (país maula, que no pago su deuda) encabezan los cuadros de riesgo de default. El endeudamiento público no trae nada bueno, es nocivo porque señala que el gobierno vive más allá de sus necesidades, y si es para gasto corriente, pago de deuda, y otros gastos recurrentes, el horizonte de pobreza es patético.

En el gobierno los ministros parecen no comprenderlo, el Presidente pide real y nadie en el gabinete pareciera estar preparado para decirle que la deuda empobrece, y que en la manera masiva como el gobierno ha emitido en estos años, sustrae fondos del mercado, los lleva al gobierno, quien no tiene parámetros de racionalidad económica para la asignación de fondos en la economía, y entre desgaste y derroche y mala asignación de recursos, la economía se desgasta, dejando tras de sí, costos financieros elevados.

Que le deja el gobierno al inversionista local que le compra la deuda, cajas de ahorro, fondos de pensión, balances de bancos? Nada porque los rendimientos de esa deuda son negativos en términos reales con lo cual el gobierno no solo se lleva los fondos disponibles en el mercado, sino que paga con la inflación, es decir, ese ahorro se deprecia y la gente se descapitaliza. En otras palabras licua sus pasivos pagando intereses por debajo de la inflación a los ahorristas venezolanos. De esta manera, el masivo endeudamiento púbico se convierte en otra arma letal de empobrecimiento de aquellos sectores que tuvieron algún ahorro y no tuvieron otro destino que comprar la deuda pública.

En la AN, los técnicos del gobierno en un informa que circularon para justificar el nuevo endeudamiento, lo justifican, porque se gastaría en gasto social y viviendas, el argumento de fondo es que la deuda pública tiene dimensiones manejables, lo cual argumentan con estimaciones fuera de la realidad, en virtud que el volumen de deuda respecto del PIB, aun una medida fangosa sin mucha información, es bajo, porque su estimación del PIB en dólares asume una tasa de cambio sobre-preciada, generada por las distorsiones causadas por los controles de precios. Si el PIB fuese estimado a una tasa de cambio de equilibrio más realista el nivel de deuda respecto del PIB, superaría el 100%!! La realidad se acerca a estos números.

En esas condiciones se abulta el PIB en dólares con lo cual el nivel de deuda denominada en bolívares y dólares no marca el verdadero peso del endeudamiento. Sin embargo, no es la relación deuda/PIB el indicador importante sino la inestabilidad financiera derivada de una situación explosiva por el elevado servicio de la deuda en intereses y porque los grandes vencimientos no están en el largo plazo sino en el mediano y corto plazo.

El peso del servicio ante el PIB muestra claramente la explosividad de las cuentas fiscales venezolanas ante nuevos endeudamientos en el momento que tengan que sincerarse los precios como consecuencia de una nueva devaluación y sabemos que el gobierno del Presidente Chávez las prefiere en Enero. Ya en Enero 2009 devaluación por 67% y en Enero 2011 devaluó por casi 100%, se espera que al ritmo de gasto electoral la devaluación en Enero 2012 sea colosal, el derroche y la mala asignación de recursos de la propia deuda en gasto recurrente, le imprime al endeudamiento en estos años características de explosividad y por ello los mercados nos castigan con elevados intereses y una creciente percepción de riesgo de default, inclusive en los escenarios petroleros actuales, todo el mundo puede contar si el precio del petróleo cae porque la economía mundial retorna a un marco recesivo del 2009.

Las cosas no pintan bien en ese departamento de precios del petróleo, el desacuerdo en la OPEP esta semana para reducir la presión sobre la economía mundial, en peligro de una extendida recesión, conlleva en presencia de una caída en la demanda por petróleo que ya comienza a verse en un descenso de los precios del petróleo, y sabemos que el gobierno del Presidente Chávez opera en términos fiscales bajo el supuesto de un creciente nivel de precios, entre otros porque la producción de petróleo ha caído en estos años en un millón de barriles diarios.

Pero hay además algunas otras perversiones que vienen del lado del BCV, convertido por ley en una especie de banco de inversión, es decir, adquiere pasivos de empresas públicas, y del gobierno y los convierte en bolívares. El resultado neto de esas operaciones financiero-monetarias del BCV es la inflación que corre por las calles de manera perniciosa, es decir, el otro mecanismo de expropiación puesto a rodar por el gobierno, el impuesto inflacionario.

Todo indica que un escenario restrictivo, el BCV hará lo que viene haciendo desde hace tres años, adquirir deuda de entes públicos y monetizarlas. La explosión de dinero nominal que se en la calle y la presión inflacionaria son cara y sello de ese fenómeno e financiar el gasto (léase déficit) fiscal del gobierno a través de su caja de trucos financieros. El BCV de alguna manera para no mostrar impúdicamente su dependencia del fisco, dejo de publicar las fuentes del dinero base, dinero de alta potencia inflacionaria.